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Elvis Presley, el rey del rock. Pelé, “o rei do futebol”. Los salmos, atribuidos al rey David. El primer reality show de la televisión en España: “Reina por un día”. La canción infantil para enseñar a peinarse a los niños: “a la silla de la Reina, que nunca se peina…” El león, rey de la selva. La bruja Blanca, reina de Narnia.
Audaces
Siempre admiré la audacia de Santiago. La que nos inspira y pedimos para la Nueva Evangelización. Un atrevimiento que recuerda a aquel “Audentes fortuna iuvat” citado en la Eneida de Virgilio: “A los osados, favorece la fortuna”. Seguro que al Señor le gustaba que quisiesen reinar con Él aunque, todavía, sin entender “cómo”.
Exceso de celo
En Galicia, normalmente, se exagera poco. Hemos heredado prudencia y precaución. Así lo recoge, por ejemplo, la expresión: “Ave de pico, non fai ao seu dono rico”. La gracia de las exageraciones andaluzas, en cambio, apuntan hacia una filosofía de vida menos rígida, optimista: “Te gastas menos que un polo de mármol”.
El entrenador
Durante mucho tiempo, la Unión Soviética dominó el medallero olímpico a base de métodos de entrenamiento espartanos en la preparación de sus deportistas. A VíktorTíjonov, seleccionador nacional de hockey sobre hielo, se le recuerda como en entrenador más duro de la historia. Estricto, autoritario, despiadado… victorioso.

Tíjonov nació en Moscú el año 1930. Estudiante “justito”. Mecánico de autobuses. Jugador de Hockey. Entrenador. Coronel del Ejército Rojo. Como en una penitenciaría, controlaba todos los aspectos de la vida de sus jugadores. Recompensaba la fidelidad con ascensos militares. No había críticas, por supuesto. Ganaban siempre a los “galácticos” de la NHL norteamericana, aun cobrando menos. La irrupción de Gorbachov en la escena política aireó la crítica de algún atleta que, desde EE.UU relató insultos y humillaciones.Víktor les tachó de desertores. Desintegrada la Unión Soviética y con sus estrellas diseminadas en las ligas de USA y Canadá, aún pudo restregarle al mundo otro oro olímpico en Albertville´92 con el Equipo Unificado (CEI).

Jesús no es VíktorTíjonov. Ni de lejos. A Él le gusta entrenar nuestro abandono en sus brazos. Sin ningún tipo de dictadura; sólo al ritmo que marcan los lazos del Amor. Saca lo mejor que cada uno lleva dentro: Él mismo lo ha puesto allí. Ayuda, trabaja, capacita, estimula, motiva, nutre, prepara para la adversidad y mejora la técnica.

Determinados episodios de nuestra vida (como las contrariedades por las que un justo ha de atravesar) forman parte de la planificación y organización de las sesiones de entrenamiento. Nos dosifica. Explica y cumple las normas que defiende. Nos hace sentir importantes, seguros. La necesidad de un entrenador sólo se percibe desde la humildad.
Pastoral Santiago
Apertura
Menudo personaje debió ser el rey armenio Tiríades III. Primero, deslumbrado por la belleza de la monja Sta. Hripsimé, le propuso que se casara con él. Ante su negativa, mandó que la torturaran cruelmente. Poco después, el rey encerró a S. Gregorio el Iluminador, el primer cabeza de la Iglesia armenia

Algo sucedió (cuentan que un providencial “castigo” divino). Al rey, le creció pelo por todo el cuerpo, pezuñas en los pies; tenía que caminar a cuatro patas y escarbar la tierra con el morro, como un jabalí. Su hermana, recién conversa, le dijo que se curaría si dejaba de perseguir a los cristianos.

Tiríades hizo caso: liberó a San Gregorio y le dejó predicar la Buena Nueva durante 70 días, al término de los cuales, el rey recuperó la forma humana. Destruyó los templos paganos y, con todo su ejército, recibió el Bautismo. Desde ese año (el 301), Armenia se convirtió en la primera nación del mundo que adoptó el cristianismo.

Imaginé al rey Tiríades sordo y mudo, en un principio, para las cosas realmente importantes. Su hermana le apartó de la gente y de sus propias obsesiones. Y escuchó a Jesús. No estigmatizó para siempre a quien le había hablado ya de Él y atendió.

Existe un tipo de cultura (“de muerte”, la llamaba S. Juan Pablo II), que actúa como una pegajosa tela de araña. Le dice a los jóvenes que no se comprometan con nadie ni se responsabilicen de nada; o que el culmen de su felicidad estriba en ser deseados y deseadas. Pero, ¡somos algo más que un puñado de impulsos! Somos profundamente amados por Dios, que es distinto. Él nos enseña el poder de donarnos a los demás sin manipulaciones. Y eso transforma nuestra vida en libre, auténtica, plena.

Hoy, Armenia, el país al pie del Ararat, recoge la tradición de la lanza que atravesó el costado de Cristo y la del Arca de Noé. La Alianza no caduca.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Ley mordaza
En las preparaciones para el Bautismo, con las familias, sale con frecuencia el tema: “Por que bautizades aos fillos e non esperades a que eles decidan con 18 anos?” La respuesta más divertida suele ser: “porque na casa mandamos os pais e, de momento, faise o que nós digamos”.

Desde luego, el razonamiento demuestra el celo de esos padres, su responsabilidad, pero no salva demasiado bien el respeto por la libertad de los hijos. Sabemos que el Decálogo sirve de luz para nuestra conciencia; nos muestra la llamada y los caminos de Dios y nos protege del mal. (CIC, 1926).

La ley, pura y dura, resulta muy difícil de cumplir. Un vaquero del lejano oeste se dio cuenta. Amenazó en voz alta a los del pueblo: “como no encuentre mi caballo al salir del Saloon, preparaos, tendré que tomar medidas, como hice en San Francisco”. El caballo, como tantas veces, nadie se lo había llevado. Así que se lo acercaron. “Por curiosidad: ¿qué hubiera hecho si no aparece?” “Pues como en S. Francisco: ir a pie”.

La ley prepara, enseña, guía. Pero también puede ser el escondite de los cumplidores sin entrañas. De quienes no ponen corazón, ganas y cabeza en su trato de amistad con Dios. Y eso equivale a perder el tiempo. La presencia del Espíritu Santo, desde dentro, se vuelve imprescindible para vivir la ley del Amor, el ADN que nos es común a creaturas y Creador.

Muchas veces cumplimos porque nos ven; porque compromete menos que interesarse por un prójimo; porque pongo una muesca en la hoja de servicios y me “autoconvenzo” con el lema consumista: “te lo mereces, y lo sabes”. La gracia de Dios nos hace ir a más. La ley puede estancarnos. Nadie nos obligará nunca a una entrega de amor que aumente día a día. Pero cuando nos da la gana de hacerlo ¡sienta de maravilla!

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Decisión
Un hombre se lamentaba a otro:
– Mi gran problema es que no tengo firmeza para tomar decisiones.
– ¿Dudas mucho?
– Y, no sé; bueno…; en fin… ¿qué te parece…?

Podríamos pensar que el pueblo de Israel lo tiene fácil: escogerán al Señor, y punto. No parece que lo hayan conseguido siempre. Ni nosotros. Ante las dificultades, tentaciones o deseo de integridad, nuestra mente dibuja un idílico “aunque todos sí, yo no”. Tururú!

Dicen que una buena decisión ha medido, primero, los efectos futuros, la reversibilidad, el impacto, la calidad de lo que está en juego y la periodicidad del compromiso necesario (¿será por esto que cuesta casarse o decidirse a ser sacerdote o religiosa?). Las alternativas revolotean sobre la mente que decide como mariposas que distraen. Los motivos se sopesan mil veces (o, en el extremo opuesto, se obvian a base de impulsos ciegos). Además, muchas elecciones no se pueden programar; a veces, no queda más remedio que improvisar. Ayudarán la experiencia, el buen juicio y un poquito de intuición. Por otro lado, hoy en día afrontamos un reto útil pero muy complejo: el de las decisiones que hemos de adoptar en grupo.

La libertad es un don inmensamente grande. Al Señor le gusta que nos entreguemos así a Él, libres, “porque nos dá la gana”; sin buscar privilegios ni compensaciones. “¿A quién vamos a acudir?”. Nadie nos querrá más ni mejor. Él lo ha decidido desde toda la eternidad: su empeño es nuestra felicidad. No se vuelve atrás.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Fisión
Los científicos Leó Szilárd, Edward Teller y Eugene Wigner, judíos provenientes de Hungría, convencieron a Albert Einstein para escribir al presidente Roosevelt. Su carta dio inicio al Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. comenzaba su programa nuclear. Había que adelantar el trabajo de la Alemania nazi al respecto.

Paradoja: calculan que el Proyecto Manhattan ocupó a 130000 empleados, con un coste final de 2 billones de dólares (26 billones de “hoy”). Unos recursos que podían haber paliado hambre y enfermedades. En cambio: requiem por Hiroshima y Nagasaki: casi tantos fallecidos como el total de población de la ciudad de A Coruña.

Sabemos que la reacción de fisión nuclear, libera energía dentro de la materia. Si una piedra (plutonio, uranio, etc.) puede liberar energía para alumbrar y calentar una gran ciudad, entonces, ¿cuál no será el potencial de un ser humano (pecadores y pecadoras incluidos)? Para desarrollarlo, Dios quiere darnos su Cuerpo y su Sangre.

El 21 de agosto de 2015 el Papa usaba la imagen de la “fisión” nuclear para explicar cómo Jesús puede repartir su Cuerpo y su Sangre. “Lo que desde el exterior es violencia brutal ―la crucifixión, decía Benedicto XVI―, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. (…) Sólo esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan.”

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Houston, tenemos un problema
Desde el 11-S, en los aeropuertos preguntan a lo “bruto”: “¿Llevan droga? ¿Explosivos? ¿Armas? ¿Un cuchillo?…” Nunca olvidaré la respuesta de un viajero socarrón: “Si acaso, la lengua. Creo que es lo más peligroso que llevamos”. La “cuadrícula” mental de la auxiliar de vuelo saltó por los aires con una gran sonrisa.

Para ir a comulgar no se requiere una hoja de servicios inmaculada. Pero sí un mínimo de  honradez interior. S. Pablo concreta más: sin amargura, ira, enfados ni insultos. ¡Gran dicho popular: “Hay que perdoar, que tamén Deus nos perdoou na cruz”! Va en el ADN cristiano: “(…) mi Sangre (…) derramada para el perdón de los pecados”.

Sigue costando ver al Jesús del perdón en el sacerdote. Sus mismas manos consagran y absuelven. “Tres años sin acompañar a Jesús, que se entrega en cada Misa; blasfemar en la grada; chistes que avergüenzan a la esposa; mentiras laborales; marido y padre puestos “a caer de un burro”… ¿Comulgar?”. No se juzga, pero resulta chocante.

Mons. Romero decía que cuando se pierde la fe, se pierde la dimensión divina de Cristo y se ve sólo su carne: “El hijo de José…”; entonces, la murmuración sustituye a la fe. Comulgar significa algo muy fuerte. Los unos viviendo en los otros. Sintiendo juntos. Unidos a la ofrenda de Jesús, al pie de la Cruz. Intimidad radical. Solidaridad “a muerte”. Una confianza así, absoluta, significa una disposición a admitir fallos, pedir perdón y enmendarse.

El “acuchillarnos” sólo produce “trozos de carne”, sueltos, ensangrentados. No una ciudad de hermanos, pendientes unos de otros, llena de alegre música, que destila amor y paz por sus sólidas e inexpugnables murallas.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
La máquina del tiempo
Un sacerdote asiático, destinado en Galicia, se quejaba de dos cosas en una reunión: 1) los feligreses señalaban sus relojes de muñeca con el dedo por la duración de las celebraciones. 2) No encontraba mucha voluntad de colaborar económicamente con la parroquia para sufragar los gastos de culto o los de conservación de los templos.

Únicamente habiendo fe, se cuidará el patrimonio material de la Iglesia en el futuro, y se disfrutará de las celebraciones litúrgicas sin necesidad de cronometrarlas.

Cuentan que en el asedio de la isla de Tiro (332 a.C.), Alejandro Magno recurrió a campanas de buceo para destruir las defensas enemigas. Jacques Cousteau y su sistema SCUBA permitieron la evolución y el disfrute del submarinismo. Sólo revestidos de Cristo podremos “bucear” en la Vida Eterna.

La Eucaristía alimenta la fe. Y con fe, apreciamos mucho más su propia riqueza: presencia de Jesús; transformación del ser humano al comulgar; Amor que Dios tiene al quedarse; etc., etc.

El “tiempo” es relativo. En la taquilla de una estación de tren podía escucharse el siguiente diálogo: “¡Maldita sea! ¡Hace media hora que estoy delante de esta ventanilla!” “Pues yo, gracias a Dios, llevo más de veinte años detrás de ella…” Benedicto XVI, el sabio, decía que la fe trae el futuro al presente. Por eso, “¿qué hacer para obrar como Dios quiere?” “Creer”. Porque, en realidad, ya ha sucedido todo.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Se atribuye al poeta romano Décimo Junio Juvenal lo siguiente: “El pueblo, del que en otro tiempo dependían el gobierno, la justicia, las fuerzas armadas, todo, ahora se desentiende y sólo desea con ansia dos cosas: pan y circo”. Más de uno y de una envidiarían a Jesús por la gente que reunía; necesitan auditorios. Mientras se dejen…

Pero en la mente y el corazón del Maestro no cabe el deseo de manipular. En nosotros, la tentación del interés está presente. Contaba un párroco, con pena, que le dolía mucho cuando le invitaban o le regalaban con el fin de conseguir algún propósito, incluso fuera de las normativas vigentes: “me tiene que dejar casar en esta iglesia; es preciosa”. “Pero, ¿está vd. bautizado?”. “No, soy zoroastrista convencido, pero las fotos aquí resultarán extraordinarias; eso es lo importante”. ¡Cuánto queda por catequizar!

Desde el siglo II d.C., nuestras Misas, prácticamente, no han variado: domingo; lecturas; homilía; ofrendas; consagración; comunión; colecta; etc. Jesús alimenta con su Palabra y con su Sacrificio. La “forma” de comida nos recuerda tres dimensiones de su Sacrificio: reparar el cuerpo, unir a la gente y traer alegría.

Sistema experimental patentado por un colega: “D. Fulano, tome 2 euriños a maiores para tomar un café”. “Non me ofenda, señora. Eu sólo cobro o estipulado. Se quere colaborar coa Igrexia, deixe alí no peto de San Cucufate”. (Revisión do peto antes de cerrar): “Ahá! Nada! Ela queríame sobornar e eu non me vendo”.

Enhorabuena a las parroquias que practican el “dádselos a la gente para que coman”, sin pedir nada a cambio, sin miedo a que falte. Ese horno huele a pan de Jesús.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Voluntarismo

Antes o después, los cristianos hemos de abordar la cuestión del voluntarismo. ¿Somos profetas por elección o por decisión? Aunque hayamos nacido “cuidando un rebaño” o “cultivando higos”, el Señor, ha previsto que anunciemos su Palabra. Una vez dicho lo más importante, añádase que las cosas no sucederán sin implicarse.

La Iglesia es el sacramento del Cuerpo real, vivo, presente y curativo de Cristo. Al seguir a Jesús adquirimos una visión nueva sobre la enfermedad y los enfermos, por ejemplo. Deducimos que el pecado es la peor enfermedad. Sólo Jesús salva; y los cristianos “salvamos” con Él.

Un compañero, hábil como pocos en lo dialéctico, encontró un “rival” a su altura en un Guardia Civil. Éste le paró porque dedujo, con acierto, que hablaba por el móvil mientras conducía. Tras un variado repertorio de excusas y explicaciones, el agente de la benemérita le “desarmó”: “Vostede leva aí palomitas, verdade? Digo, para a película que me está contando…”. Tras un breve suspense, rieron y arreglaron con justicia.

A pesar de la debilidad, “rémora” e inutilidad de sus profetas, el Señor llevará a cabo, con ellos, su misión. Dios invita constantemente a la riqueza de su Vida y de su Amor; ahí está la pura gracia. Decía un práctico norteamericano: “cuando descubrí que podía ofrecer a Dios todas las circunstancias de mi jornada, sirviendo a los demás, dije: eso es lo que quiero hacer el resto de mis días”; ahí está la voluntad.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
Seguro que hemos compartido autobús, clase, familia o trabajo con algún o alguna profeta. La perturbada que, de pronto alza la voz en la asamblea y dice: “le pido al sacerdote que aclare bien este punto…” Cuando se le invita a marcharse: “Juan 16,2: os expulsarán de las sinagogas…” El borrachín de “igualiño que o ano pasado…”. El chiflado pobre al que regalaban la ropa del difunto: “De hoxenun ano morra outro”.

Pero no sólo “profetizan” los lunáticos. Algún padre: “Míreme a los ojos, profesor. Yo no defiendo a mi hijo. De 40 alumnos, vd. suspendió a 36. No considero que sea un trabajo del cual presumir. Yo tengo todas las notas.” El director le dio la razón. Un médico: “¿Son vds los hijos de esta señora?” “Sí” “¿Y no escuchan?” “¿El qué?” “Marido enfermo; casa; 3 nietos; tienda a media jornada… ¡necesito descansar! Escuchen, escuchen. De lo contrario, la única voz audible será la del gotero”.

Juan profetiza para corregir. Un bicho raro: le gusta que sus compañeros periodistas triunfen. “Habla más despacio ante el micrófono”, recomienda. Al principio le tomaron por un “toca-narices”. Pero al seguir sus consejos mejoraban con éxito. Y Montxo, el profeta del servicio a los demás; un “quita-problemas”: “Voy yo, no te preocupes”. Dos buenos amigos.

No debe imitarse a profetas con carismas específicos. Por ejemplo, quienes abren una Biblia al azar y aplican al sujeto el pasaje que allí sale. Los y las profetas actuales caminan contracorriente. No les preocupan las opiniones ajenas, ni llevan cuenta de los frutos. Basan su confianza en Dios que les encomendó una misión y les enamoró con su presencia salvadora. La pequeñez y la debilidad no les arredran. De hecho, muchas veces, ambas resultan cualidades imprescindibles.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
La tormenta perfecta

Aquellos “elementos” que un día acabaron con la “Armada Invencible”, azotaron de nuevo la costa oeste de Irlanda el pasado invierno, levantando los arenales y poniendo al descubierto los restos del esqueleto de “La Juliana”. Se trata de un buque que Felipe II había integrado en la histórica flota que pretendía invadir Inglaterra.

Jesús, cansado, dispuso una travesía de orilla a orilla con sus discípulos. Si fuese español y “eurovisivo”, tal vez le inquietase la pregunta: “Ay, ¿quién maneja mi barca, quién?” Pero Él confió la navegación a sus mejores y miedosos amigos. “Por qué queres que vaia eu ao Gran Sol? Dillo a outro!” “Mariñeiro: quérote comigo cando as augas se poñan bravas.” Los humanos podemos defraudar. El Señor, no.

La peor tormenta, incluso, se desata en el propio interior. El miedo nubla hasta hacer noche de tronada; y los rayos del “qué dirán”, golpean contra nuestros proyectos de futuro en paz. Parece como si, tras una obra buena, se produjese algo malo; dando pie a la falsa deducción de que no vale la pena el esfuerzo. “É cousa do Demo”; el cual es un mal “tipo”, claro, pero cuyo trabajo suele ser sobresaliente… hasta donde le dejan.

A veces, la verdad, provocamos un auténtico “cambio climático” que favorece las tormentas. Por ejemplo, ahora que ha terminado el curso escolar, recuerdo a un antiguo alumno al que, en casa, le daban rienda suelta en todo. No había modo de centrarlo en el trabajo ni en otras virtudes sociales. Se había estropeado por completo exponiendo su barca a esas tormentas que le causaban “tormento”. A él y a los demás.

A veces una tempestad no se calma hasta que sacamos de ella una lección para otras batallas de la vida, siempre bella y exigente a la vez. Como decía un amigo, bruto y “golden heart”: “Hai veces nas que só teño un lema: “fe en Dios e ferro a fondo”.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social
por Manuel Blanco
HOME, SWEET HOME

Lena no pudo más. Su “ex” la perseguía, la amenazaba y se burlaba. Ella trató de ser fuerte: primero, para marcharse; luego, para criar a sus niños; también para sobrevivir en el bullicio y el estrés del comedor en que trabajaba. La sonrisa de una camarera no siempre resulta fácil. Pero Lena la encontraba.

Los que hemos sido bendecidos con una buena familia, entendemos poco. Los “algodones” nos han envuelto, hasta casi hacernos sudar, en amor, atenciones, buenos modos, etc. Y en perdón y comprensión, lo cual repara la mayor parte de las cicatrices. Si falla el padre, malo; si los hijos se tuercen, desgracia; si se acaba el frasco de cariño con que una madre perfuma el hogar…: ¡vacío total!

Por eso elijo lo que hay dentro de “Casa”. De allí salí un día y allí estoy llamado a volver. Hablo de la Trinidad. Nadie me ha querido tanto como para imaginarme, darme vida y luego perdonarme, rescatarme y adoptarme. Además, me “chiflaría” amar con el amor que allí se respira. Sin condiciones. Sin medida. Pura entrega.

Amar desgasta. En esta tierra uno se expone a ser exprimido como un limón, porque el ser humano desconoce el desinterés. Demasiadas veces perseguimos compensaciones. Y eso no llena. Lena dice que, a partir de ahora, se apoyará en los amigos y la familia. Ha redescubierto su fidelidad, cuando su universo se derrumbaba alrededor. El amor traicionado, hunde. El verdadero amor, da alas.

por Manuel Blanco
Anduriña

    Políticos, empresarias, banqueros, madres, deportistas, funcionarios, autónomas, sacerdotes, mendigos, monjas, camareros, solteras… todos necesitamos algo más que palabras. Hoy pensé en el contraste entre elegir a un alcalde y la elección de un Papa en el cónclave: con o sin campaña electoral; sin o con “fumata”; ¿Espíritu Santo en ambas?

    A una buena amiga le llamamos la “meiga”, porque siempre sabe si estamos ante alguien de buen corazón o de intenciones torcidas. “Non fai falta ser moi listos”, dice con humildad.La admiramos por su buena psicología. Yo pido a Dios que me enseñe a mirar como Él lo hace, con sus dones. Pero debí de dormirme en alguna de sus clases…

    Hoy es Pentecostés. Creo que cualquier rincón del mundo en donde haya cristianos, desearán muchísimo ese Viento que renueva constantemente a la Iglesia. Necesitamos que nos diga por dónde caminar; cómo hacerlo; qué priorizar; de qué pasta están hechos nuestros hermanos y hermanas para escucharles bien y servirles. Es Amor.

    En la parroquia se coló una golondrina. Tal vez, por las “fisuras” de la Iglesia. El elctricista estaba allí y, comprendiendo mi infancia de “piso” y no de “cortello”, la agarró para soltarla fuera. “O corpodestaanduriña pide terra”, observó. Estaba agotada. Los cuervos, ya al acecho, graznaban con entusiasmo creciente… ¡Miña pobre!

    Imaginé a María, abrazando a sus hijos. Al Espíritu Santo soplando e inflamando la caldera de los corazones valientes. Y a la Iglesia-anduriña volando de nuevo
por Manuel Blanco
EL BORDADO

    Hortensia falleció con 99 años. Tenía nombre de huracán, y su carácter fuerte  también pasó por alguna que otra “ciclogénesis”. En su entierro, como mucho, habría 10 personas. Pero ninguna por cumplir; ni para devolver un favor. Nadie vino a quedar bien. Una ceremonia sentida y auténtica; sin canonizarla, pero respirando paz.

    Ella nunca quiso molestar: “marchade antes de que se faganoite”. Y en esta vida, si no molestas, no triunfas. Se había criado, buena parte del tiempo con unas monjas. Había emigrado a Inglaterra en los años difíciles. Dos veces casada, dos veces viuda. No tuvo hijos. Ninguna deuda. Ningún pleito. Ningún rencor.

    Pensé que su existencia se parecía a los bordados que aprendió de las monjas: una maraña de hebras sobre una tela. Largas horas de infinita paciencia, usando el hilo de oro de la fe; ensartando las perlas de la Eucaristía frecuente. Para confeccionar el dibujo de una vida silenciosa y extraordinaria. Quien sólo vive de apariencias, no borda.

    En sus últimos momentos, la “cabeciña” fallaba un poco. Pero conservó un faro que edificó a sus acompañantes. “Aquí estou ata que Dios o queira”. Y después de la Unción de Enfermos: “Xa non peco máis”.

Cuesta encajar el: “os conviene que yo me vaya”. Pero la Ascensión de Jesús no significa abandono. Él se queda. Todos hemos recibido un encargo: el de testigos. Los Apóstoles, lo “bordaron”.
por Manuel Blanco
LA LEYENDA DEL GALLEGO ERRANTE

    La Brigada Paracaidista se crea en 1953. Un comandante, ocho oficiales, 12 suboficiales y 149 soldados formarán la I Bandera, llamada "Rogerde Flor", en memoria del famoso líder almogávar al servicio de la Corona de Aragón durante el siglo XIII.Decenas de gallegos han pertenecido a este cuerpo a lo largo de su historia.

    Un “paraca” andaluz relataba con el gracejo propio de su tierra, cómo un gallego, sin ruido, se convirtió en el alma de su Compañía. “¡Ohú!Siempre que nos juntábamos, conseguía, ¡no sé cómo!, productos de casa: queso, chorizo, orujo... Preparaba la queimada y yo le pedía: “¡Otra harra, mi teniente!” ¡Qué rica la condená!”.

    Al parecer, este gallego “volador” había salido de su tierra muy joven, con lo puesto. Como cualquiera en aquella época. Nadie conocía muy bien su origen, sus planes, sus convicciones más profundas… Tampoco le preguntaban demasiado. Pero su gran virtud consistía en pensar en los demás, antes siempre que en sí mismo.

    La filosofía de un cuerpo de élite, como la Brigada Paracaidista, está impregnada de espíritu de sacrificio, trabajo en equipo, entrega y generosidad. Aquel gallego sin genealogía, sin pedigrí, pronto se adueñó, con lealtad sincera, del corazón de sus compañeros. “Sois más que amigos, la leche”. Fue feliz llevando alegría y uniendo.
por Manuel Blanco
FRUTOS

    Existe un pueblo que le caería bien a cualquiera: los filipinos. Gente sencilla, enormemente alegre, con talento para la música, facilidad con los idiomas, de paciencia oriental, sentimientos desbordantes… y muchas palabras en castellanopara nombres de personas y lugares: “soy Marcos Achacoso Pangasinan, de Nueva-Écija”.

    Tal vez por eso, Manny Pacquiao, el boxeador, tuvo muchos simpatizantes cuando saltó a la “palestra” con motivo del combate del siglo ante Mayweather. Le vimos asumir su origen humilde, dar gracias a Dios, mostrar educación y respeto ante su rival, etc. Aparte de su “show” mediático o sus pecados, me sirvió para reflexionar.

    Dicen que durante un combate de Pacquiao, en Filipinas deja de haber delitos (todos le siguen en TV). ¡Qué responsabilidad saber que uno es líder! ¡Qué bonito poder unir! La mayor parte de la población filipina tiene menos de 30 años. Y la fe importa al pueblo. (Un Papa, por ejemplo, congrega allí multitudes inimaginables).

    En Nepal se han visto calamidades y muchas cosas buenas. Pongamos un titular: “Rescatan a un médico español y se queda para ayudar”. Estadounidenses y cubanos juntos en el salvamento. Muchos países enviando ayuda material y humana… El mejor rostro del ser humano aflora por unos instantes.

    A veces me pregunto por qué no cuaja tanto esfuerzo. Por qué no conseguimos arreglar o, al menos, planificar la solución a los problemas de la humanidad: “Madre Teresa, ni por un millón de dólares yo tocaría a un leproso”. “Yo tampoco. ¡Ni siguiera por dos millones! Sin embargo, lo hago de muy buena gana, por amor de Dios”. 
por Manuel Blanco
EL SILBIDO

    Durante una soleada tarde, presencié una de las escenas de mayor fidelidad y obediencia que se pueden ver en un parque: un señor con un silbato le transmitía diferentes órdenes a su perro y éste ejecutaba con precisión cada mandato. Junto a su amo, el sabueso se plantaba en posición de “firmes”, como esperando todo de un dios.

    En el día del Buen Pastor, el Pueblo de Dios sueña con una lealtad así para con Jesucristo. Sin fisuras. Cuando la “pastoral” en una parroquia se vuelve difícil, recuerdo los esfuerzos de muchos “pastores” de la tierra: su historia comienza siempre con un “pequeño rebaño” que, después de mil obstáculos, se convierte en familia floreciente.

    Cuando se nos dice que el Señor, nuestro Buen Pastor es “roca angular” y los cristianos “piedras vivas” en su nueva construcción, no parece apropiado pensar en un museo: ¿para qué se necesita formar parte de una exposición? No hemos nacido para decorar vitrinas. Somos “hospital de campaña tras una batalla”. Así lo ve el Papa.

    Un reciente y polémico anuncio del refresco más famoso del mundo, presenta las primeras dudas sobre su “origen” en unos hijos adoptados. Concluye bastante “empalagoso”: “Si pudieras elegir a tu familia, ¿nos elegirías?/// La felicidad siempre es la respuesta”. No pertenecemos a la Iglesia por méritos propios. Gracias, Pastor Santo.

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