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Mañana, miércoles 14 de enero y las 11 horas, en la Sede Nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Madrid (c/ Fray Juan Gil 5) tendrá lugar en rueda de prensa la presentación pública y a los medios de comunicación de la Jornada Infancia Misionera 2015, que se anuncia con el lema “Yo soy uno de ellos”. El Director Nacional de las OMP en España, el sacerdote Anastasio Gil García, informará de las líneas generales de la Jornada, junto con los datos económicos.

Al Director Nacional lo acompañarán, Alberto Cisneros Izquierdo, misionero en Nicaragua, y Marlon Eduardo González, joven de la Casa Hogar Nuestros Pequeños Hermanos, que se encuentra en ese país. Se ofrecerá así el testimonio misionero de este sacerdote que trabaja con niños, y el de uno de los pequeños que ha experimentado su ayuda.

Por último, se hará público el fallo del Jurado del Concurso de Cuentos de Infancia Misionera.

Alberto Cisneros Izquierdo es un sacerdote de Soria de 43 años misionero en Nicaragua desde 2011. Está trabajando activamente por la Infancia desprotegida en la Fundación Casa Hogar Nuestros Pequeños Hermanos, dedicada al cuidado de huérfanos, abandonados, en situación de riesgo o extrema pobreza. Cisneros es también vicario de la parroquia de santa Ana de Nandaime, encargada de 33 comunidades rurales.

Marlon Eduardo González es un joven de 23 años que ha crecido en la casa Hogar donde trabaja Alberto Cisneros. Cuando su madre falleció de cáncer y su padre se volvió a casar, le enviaron a la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos. Ya de mayor, movido por el agradecimiento, ha ofrecido dos años de su vida al servicio de esta Casa Hogar, mientras que termina sus estudios en Ingeniería Informática. Es una muestra del lema “Yo soy uno de ellos”.
(OMP)

Por Anastasio Gil, Director de OMP en España

Anastasio Gil García, Director Nacional de Obras Misionales Pontificias España, presnta la Jornada Infancia Misionera 2015, que se celebra el 25 de enero, bajo el lema “Yo soy uno de ellos”.

La Obra Pontificia de Infancia Misionera, expandida por todo el mundo, tiene la singularidad de mostrar a los niños qué es la “Iglesia en salida” de la que habla el papa Francisco. Ellos también pueden vivir con gozo el reconocerse como miembros de la Iglesia, que tiene las puertas abiertas para que entren otros niños al recibir la Buena Noticia y el bautismo; y también puertas abiertas para salir al encuentro de los demás y compartir con ellos la alegría del Evangelio. Es una experiencia que comienza al integrarse en los grupos de Infancia Misionera, en el ámbito de la comunidad eclesial. De esta manera, los niños se convierten en “pequeños misioneros”.

Los niños, protagonistas de la misión

Los niños y ancianos necesitan una atención especial, y a ellos se refiere frecuentemente Francisco. Son los más frágiles y, en ocasiones, desgraciadamente algunas legislaciones permiten la vulneración de sus derechos más inalienables, como la vida. Más allá de esta situación, que descalifica por su crueldad al Estado que lo permite, la sociedad se conmueve ante noticias que certifican la muerte de niños por hambre o enfermedad, por falta de asistencia médica o de alimentación adecuada. No menos sangrante es que adultos desalmados abusen sexualmente de los más pequeños, los sometan a trabajos fuera de su edad o incluso les adiestren para la guerra.

Quienes viven del don de la fe se saben especialmente urgidos a “salir a los caminos” para anunciar a esta naciente generación el tesoro escondido de reconocer a Jesús como hermano y a Dios como Padre. Es la labor que realizan los misioneros, cuyo mayor trabajo es con los más pequeños, y que a la vez son los principales proveedores para sus necesidades sanitarias, educativas, familiares y sociales.

Hace casi 172 años, un obispo francés, Mons. Forbin-Janson, conmovido ante la petición de ayuda de sus amigos misioneros para “salvar” a los niños de China, confió en los pequeños de su diócesis para ofrecer una respuesta. Ellos de inmediato se sumaron a una corriente solidaria hacia aquellos niños que no conocían, pero a los que sentían como “otro más”. Fue la piedra tirada al estanque, que pausadamente fue produciendo círculos concéntricos de complicidad. Desde entonces, los niños de Infancia Misionera forman una red de cooperación entre todos, de manera que, sin conocerse, se aman y se ayudan, porque saben que para Dios todos somos iguales.

“Yo soy uno de ellos”

La Dirección Nacional de OMP, a través del Secretariado de Infancia Misionera, inicia un proyecto de cuatro años para ayudar a padres, educadores y catequistas en la maravillosa tarea de desarrollar la dimensión misionera en la iniciación cristiana. Es poner en este itinerario una “música de fondo” que recuerde a niños y formadores que esta experiencia de adhesión a Jesús en la Iglesia implica el reconocimiento de la universalidad. Es una de sus dimensiones esenciales, y no un simple “hacer algo bueno”: es ayudar a los niños a abrir su corazón a toda la humanidad, como hizo Jesús. Ver proyecto Infancia Misionera 2015-2018

La primera etapa es reconocer que en los planes de Dios no hay acepción de personas. Todos somos miembros de la familia humana, llamados a construir una sociedad más justa, a la vez que maduramos como personas. Se pretende mostrar que es malo trazar una raya imaginaria para separar a los niños del Norte, que ayudan y, al haber recibido el Bautismo, tienen más garantías de ir al cielo, y del Sur, que aún no conocen a Jesús y además son tan pobres que les hemos de ayudar con nuestras limosnas. Parece una caricatura, pero puede tener fundamento en la realidad.

Se trata de lo contrario. Todos somos hijos de un mismo Padre Dios y todos estamos llamados a la felicidad eterna. Los que conocemos a Jesús tenemos el deber de llevar a otros esta buena noticia y de ayudarles con nuestros bienes. Es lo que hacen los misioneros. Así, los niños van experimentando que el amor a los demás no es solo dar limosna, sino que lo primero y principal es aceptarles, reconociéndoles como hermanos y reconociendo que “yo soy uno de ellos”. Es el momento de descubrir que la identidad personal es un don de Dios que asegura y garantiza la unidad, dentro de la diversidad.

Para vivir con los niños esta experiencia de universalidad, se ofrecen diversas herramientas. La preparación de la Jornada de Infancia Misionera se inicia el primer domingo de Adviento; se puede ir construyendo la correspondiente corona desde la dimensión misionera, para concluir con “Sembradores de Estrellas”. A través del DVD Yo soy uno de ellos, los pequeños pueden confrontar su vida con la de los niños de otros continentes. Los educadores (profesores de religión, padres o catequistas) disponen de unos guiones didácticos para niños de 6-8 y 9-12 años. A esto se ha sumado la convocatoria especial de un concurso de cuentos.

Anastasio Gil
Director de OMP en España
Ayer, el director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), Anastasio Gil García, se refería en la entrevista para la Agencia SIC a la importancia que en la evangelización  tiene la  formación de aquellos que se han incorporado a la Iglesia por el Bautismo. En esta segunda parte de la entrevista a Anastasio Gil le preguntamos por la campaña que todos los años se despliega durante el mes de octubre para celebrar la Jornada del DOMUND, en esta ocasión el 19 de octubre con el lema “Renace la alegría”, la reflexión recogida en el Mensaje del Papa Francisco y la concienciación de los fieles en su católica vocación misionera.
 
Desde el ámbito eclesial, la Jornada del DOMUND se celebra todos los años y las misiones y sus necesidades están presentes en las celebraciones eucarísticas, ¿Qué nuevas oportunidades presenta este año la campaña con el lema “Renace la alegría”?
Este año celebramos la 88 edición de la Jornada Mundial de las Misiones, que nació en 1926. Poco después se institucionalizó en España de la mano del primer Director Nacional, D. Ángel Sagarmínaga. Desde entonces, Obras Misionales Pontificias ha ofrecido a las diócesis la oportunidad de vivir esta Jornada en comunión con la Iglesia universal. Desde el año 1941 se ha servido de los carteles y lemas, en sintonía con la pastoral que ese año la Iglesia española trataba de fortalecer. La exposición “El DOMUND, al descubierto” presenta todos los carteles del DOMUND desde el año 1941. Al mismo tiempo, se sirve de los Mensajes del Papa que, desde el año 1963, por iniciativa de Pablo VI, son entregados a la Iglesia. Del Mensaje que Francisco nos ha entregado para el DOMUND 2014 hemos tomado el lema “Renace la alegría” evocando la expresión inicial de la Exhortación Evangelii Gaudium “Con Jesucristo nace y renace la alegría”. Tal vez uno de los principales testimonios que recibimos de los misioneros es su alegría al anunciar el Evangelio.

Francisco habla de la alegría de ser misionero en un mundo donde abundan los conflictos y las injusticias. En la evangelización, ¿la alegría afronta la dificultad y ayuda a relacionarse con los demás?
El Papa Francisco, en el Mensaje, nos habla de las limitaciones y dificultades que pueden ahogar hoy la labor evangelizadora. Habla de pesimismos y desalientos ante la aparente infecundidad de la evangelización, habla del individualismo y del egoísmo que está implantando la cultura de la indiferencia. Pero a la vez nos dice que ante estas dificultades no nos han de detener nuestras debilidades, nuestros pecados y tantos impedimentos que aparecen en la vida, porque la experiencia del encuentro con el Señor nos empuja y nos da la alegría de anunciarlo a todas las gentes.

Francisco siempre anima a los pastores a oler a oveja y a que dirijan su apostolado a las periferias, ¿esa inquietud se transmite en su Mensaje?
El pasado mes de Julio se celebró en Burgos la 67 Semana de Misionología, con el lema “Saliendo a las periferias, desde la Evangelii Gaudium”. Desde distintas perspectivas tuvimos la oportunidad de asomarnos a esos nuevos ámbitos de la misión, que no solamente son los geográficos sino los culturales y sociales, como señaló Juan Pablo II en Redemptoris Missio. Sin duda alguna los misioneros son quienes viven con mayor heroísmo la identificación con el pueblo al que sirven. Ellos, cuando llegan a un territorio, saben que llegan para quedarse, para identificarse con la gente a la que sirven, de forma que lo primero que hacen es callar, observar y aprender. Aprenden su cultura, aprenden su lengua, y con esta cercanía, van descubriendo que el corazón se ensancha hasta el punto de la identificación con su gente. Este modo de proceder es el específico y propio de la actividad misionera, que suscita en el otro el interés por el Evangelio. Todo esto es lo que el Papa Francisco nos transmite en su Mensaje cuando habla de una Iglesia “en salida”.

El Papa emplea la expresión “discípulo misionero”, ¿se puede ser Iglesia y fiel católico sin ser misioneros allá donde se encuentren?
La expresión “discípulo misionero” tiene fundamentalmente su origen en Aparecida, y como principal protagonista al Papa Benedicto XVI. Originariamente se decía “discípulos y misioneros”. Por voluntad de Benedicto XVI se quitó la copulativa para expresar de una manera más clara la esencia misma de la actividad misionera de la Iglesia. El discípulo misionero es portador del Evangelio como expresión de su encuentro personal con Jesucristo, de donde brota la fraternidad y la universalidad como manifestación paradigmática del ejercicio de la caridad, como recuerda el Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada de la Paz. De esta forma, el discípulo misionero no solamente subviene ante la urgencia y las necesidades materiales colaborando –y de qué manera!- en proyectos de promoción y desarrollo, sino que acompaña a los hombres y mujeres con los que comparte su propia existencia. Esto es lo que distingue a un misionero de cualquier tipo de opción solidaria como la que realizan los cooperantes.

La Jornada del DOMUND es una llamada universal de la Iglesia a evangelizar, ¿también se celebra en territorios de misión?
La Jornada Mundial de las Misiones, conocida en el lenguaje hispanoparlante como DOMUND, se celebra el penúltimo domingo del mes de octubre en todos los países donde la Iglesia católica está presente. Como botón de muestra de esta universalidad, podemos decir que todos y cada uno de estos países colaborar económicamente con la Iglesia misionera. No importa tanto la cantidad como la disponibilidad de compartir. Es más, también en estos territorios de misión se promueven y se suscitan vocaciones a la misión. Primero, al servicio de la comunidad y más tarde al servicio de la misión universal. Estas vocaciones son el signo claro de la madurez de una comunidad eclesial, más allá de las propias fronteras o limitaciones geográficas.

En las catequesis se enseñan los diez mandamientos de la Ley de Dios. Pero a los fieles se nos olvida con frecuencia el quinto mandamiento de la Iglesia de ayudar a sus necesidades, ¿con el DOMUND se hace una excepción?
El DOMUND es una nueva oportunidad para llegar al corazón de los fieles y hacerles caer en la cuenta de que todo lo que tienen lo han recibido gratuitamente, y como correspondencia, deben compartirlo con los demás. El ejemplo de la viuda del Evangelio es elocuente, porque Jesús alaba no la cantidad de aquella mujer sino la generosidad en la donación de lo que tiene. Las aportaciones económicas que se reciben en Obras Misionales Pontificias, como expresión de esta solidaridad, proceden de los más pobres. No suelen recibirse grandes donativos provenientes de grandes fortunas. Éstas, cuando las hay, suelen ir a financiar proyectos de promoción y desarrollo social. Los donativos que recibimos proceden, ordinariamente, de la gente sencilla y pobre, que dan de lo que tienen e incluso de lo que necesitan. Es la suma de muchos pocos la que hace posible que en concreto España sea el segundo país del mundo que más contribuye económicamente con la obra de la evangelización. El DOMUND es una oportunidad más para vivir la necesidad de compartir la limosna evangélica de la que nos hablan los Hechos de los Apóstoles.

La aportación de los fieles a las diócesis para las misiones es una muestra de la generosidad de los católicos y hasta de no creyentes, ¿su destino último se designa desde la Santa Sede?
Obras Misionales Pontificias informa puntualmente de las aportaciones de los fieles a través de las diócesis. Es en las Direcciones diocesanas de las Obras Misionales Pontificias donde se recogen los donativos de los fieles. Todo lo que recibimos tratamos de gestionarlo lo mejor posible, deducir de ello los gastos imprescindibles para la animación y administración y enviarlo de manera inmediata a los países que nos indica la Secretaría General de la Obra de la Propagación de la Fe, después de que estas solicitudes de ayuda hayan sido aprobadas en la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias, que se celebra cada año en Roma, en el mes de mayo. A partir de junio, la Dirección Nacional recibe las indicaciones precisas para el envío de los donativos de los fieles a sus legítimos destinatarios, a través de las Nunciaturas Apostólicas, con la certeza de que llegan en su integridad.

Para las misiones, ¿es tan necesaria la oración como las aportaciones económicas y materiales?
Es significativo que la celebración del DOMUND tenga lugar en el contexto del Octubre misionero. Este mes comienza, el día 1, con la fiesta de santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones. Es sabido que esta Santa nunca partió a los territorios de misión, sino que desde el silencio y la oración de un monasterio de clausura rezó e hizo rezar por las misiones. Su oración y su sacrificio era una respuesta adecuada al grito de “Ayúdanos” que el macedonio hace resonar en los oídos de Pablo y que continúa resonando en el corazón de tantos fieles que, desde la oración, la ofrenda del trabajo y del sacrificio, tratan de vivir la oración de intercesión por la actividad misionera.

En estos momentos, ¿dónde se localizan los misioneros que requieren especialmente de nuestra atención y ayuda?
Los 13.000 misioneros españoles están repartidos en los cinco continentes. Por razones culturales y de lengua, la mayor parte de ellos (70%) están en América Latina, y allí donde hay un misionero, hay una necesidad. Sin embargo, hay continentes y países que necesitan una especial ayuda, sobre todo aquellos lugares donde las comunidades cristianas han nacido y están comenzando su primera singladura. Hay muchos países donde la predicación del Evangelio y la incorporación de los bautizados a la Iglesia son muy recientes. Por eso se les llama Iglesias jóvenes. Sin duda, estas Iglesias jóvenes son las primeras y más necesitadas de nuestra ayuda para que crezcan, maduren y se desarrollen. Estas circunstancias se dan especialmente en África y Asia, donde el dinamismo eclesial de estas comunidades es muy grande.

¿Continúa siendo principalmente la ilusión misionera de los más pequeños y la inquietud de los jóvenes semilla de vocaciones?
Uno de los principales objetivos que tiene Obras Misionales Pontificias es colaborar con el proyecto de iniciación cristiana que se está llevando a cabo en las diócesis españolas, fundamentalmente con niños y jóvenes. Esta colaboración consiste en hacer presente la dimensión misionera, no como una tarea más o una actividad de colaboración, sino como una dimensión que ilumine su recorrido formativo. Por esta razón, la prioridad de la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias no es tanto la colaboración económica cuanto la presencia de la dimensión de la Iglesia en todos y cada uno de los procesos de iniciación cristiana. Y como fruto de ello, es el nacimiento de grupos misioneros de niños y jóvenes, en parroquias y en colegios. Para atender esta prioridad existe, el cuarto domingo de enero, la Jornada Nacional de Infancia Misionera, y en el mes de marzo el Encuentro Misionero de Jóvenes, en el que se recogen las experiencias de formación misionera de los jóvenes y se asumen nuevos compromisos, en comunión con la pastoral juvenil diocesana.

El próximo 19 de octubre tendrá lugar la celebración de la ceremonia de beatificación de Pablo VI, ¿se trata de una casualidad?
Ignoro por qué la Santa Sede ha decidido que el 19 de octubre sea beatificado Pablo VI, pero sí, lo consideramos en Obras Misionales Pontificias como una providencia divina. Con Pablo VI se inició esa fecunda costumbre de los mensajes anuales del Papa con motivo de la Jornada de las Misiones, y de Pablo VI hemos recibido documentos misioneros tan importantes como la Carta Apostólica Graves et increscentes y la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi. La Editorial BAC ha publicado en estas mismas fechas el volumen “Llamados a la misión”, en el que se incluyen los mensajes del DOMUND de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. La lectura de los mensajes de Pablo VI es un magnífico acercamiento a la Teología de la misión. Con la publicación de este volumen completamos una trilogía misionera editada por la BAC: la Iglesia misionera (los 23 documentos pontificios sobre la misión ad gentes); La Iglesia en el mundo (cinco exhortaciones potsinodales de los cinco continentes); y Llamados a la misión  (mensaje de los Papa con motivo del DOMUND y documentos misioneros del Episcopado español).
La Asamblea de los responsables de la animación misionera en las diócesis españolas se reúnen en Madrid del 19 al 21 de mayo para abordar el tema de “La vocación misionera ad  gentes”. Este lunes 19 de mayo, a las 17:30 horas, el arzobispo Protase Rugambwa, presidente de las Obras Misionales Pontificias, disertará sobre “Actualidad de los territorios de misión”. Lo hará en la Casa de las Esclavas de Cristo Rey (calle Arturo Soria, 228).

Por su parte y en la sede de la Conferencia Episcopal Española (calle Añastro, 1), su Secretario General, D. José María Gil Tamayo, también participa en esta Asamblea como conferenciante con su trabajo “Los medios de comunicación, al servicio de la misión”. Será mañana martes 20 de mayo, a las 13:15 horas

Las instituciones que participan en la Asamblea son la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (CEM), los Delegados Diocesanos de Misiones y Directores Diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, y el Consejo Nacional de Misiones.

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