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Nuestra Señora de los Dolores
Una devoción popular que se remonta a la Edad Media
El presente artículo del Butler-Guinea se refiere a la celebración de «Los siete dolores de la Virgen María», que era el nombre de esta fecha litúrgica en el calendario anterior a la última reforma. Pareció interesante conservar su contenido, para tener un acercamiento a la historia de la celebración, pero debe tenerse presente que en la liturgia actual tiene rango de memoria, y por tanto las antífonas ya no corresponden al contenido de la conmemoración, sino que son las que tocan en el día correspondiente; asimismo los textos que se refieren específicamente a los dolores de la Virgen, tanto en la misa como en el oficio del día, están centrados exclusivamente en la Pasión, mientras que la celebración los «siete dolores» tal como se los ordena aquí, ha permanecido sólo como devoción popular.
La Fiesta de la Natividad de la Virgen María
Una fiesta del siglo IX, muy entrañable para vivir en familia
La Virgen María fue la Madre de Jesús y, con este hecho, se cumplieron las Escrituras y todo lo dicho por los profetas. Dios escogió a esta mujer para ser la Madre de su Hijo. Con ella se aproximó la hora de la salvación. Por esta razón la Iglesia celebra esta fiesta con alabanzas y acciones de gracias.

Un poco de historia
El nacimiento de la Virgen María tuvo privilegios únicos. Ella vino al mundo sin pecado original. María, la elegida para ser Madre de Dios, era pura, santa, con todas las gracias más preciosas. Tenía la gracia santificante, desde su concepción.

Después del pecado original de Adán y Eva, Dios había prometido enviar al mundo a otra mujer cuya descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente. Al nacer la Virgen María comenzó a cumplirse la promesa.

La vida de la Virgen María nos enseña a alabar a Dios por las gracias que le otorgó y por las bendiciones que por Ella derramó sobre el mundo. Podemos encomendar nuestras necesidades a Ella.

La fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María se comenzó a celebrar oficialmente con el Papa San Sergio (687-701 d.C.) al establecer que se celebraran en Roma cuaro fiestas en honor de Nuestra Señora: la Anunciación, la Asunción, la Natividad y la Purificación.

Se desconoce el lugar donde nació la Virgen María. Algunos dicen que nació en Nazaret, pero otros opinan que nació en Jerusalén, en el barrio vecino a la piscina de Betesda. Ahí, ahora, hay una cripta en la iglesia de Santa Ana que se venera como el lugar en el que nació la Madre de Dios.

María vino al mundo sin pecado original y con la gracia santificante.

La Virgen María fue escogida para ser la Madre de Dios.
La Virgen María fue pura y santa.

Al nacer la Virgen María se cumplió la promesa de Dios de que mandaría al mundo a una mujer de la que nacería el Salvador para liberarnos del pecado.

Cómo vivir la fiesta en familia
Llevar flores a la Virgen en alguna capilla, en señal de que la amamos y dando gracias a Dios por haberla creado y escogido para esa gran misión.

Pedir a la Santísima Virgen María, para que nos consiga la gracia que más necesitemos en este momento de nuestra vida, como familia.

Oración
María, en este día que festejamos tu nacimiento, te pido que me ayudes a estar siempre cerca de ti y de tu Hijo Jesús.
Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org 
Aleteia
Nuestra Señora de las Nieves
La Madre de Dios manifestó que deseaba que se le erigiese una iglesia en ese sitio, mediante una nevada milagrosa en pleno verano
Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios.

En el dia de hoy se celebra la dedicación de la tercera de las basílicas patriarcales del interior de Roma. Originalmente se llamaba «Basílica Liberiana», porque había sido construida en la época del Papa Liberio, a mediados del siglo IV. Más tarde, el año 434, fue restaurada y recibió el nombre de Santa María la Mayor, por ser en dignidad y antigüedad la primera de las iglesias de la Ciudad Eterna consagradas a la Madre de Dios, en homenaje al recientemente celebrado Concilio de Éfeso (431).

También se conoce la basílica con el nombre de «Santa María ad praesepe», porque en ella se conserva la supuesta reliquia del pesebre de Belén en el que descansó el Señor al nacer; y más usual aun es el nombre de «Santa María de las Nieves», ya que, según una tradición popular, en época del papa Liberio (es decir, en la primera etapa de la basílica) la Madre de Dios manifestó que deseaba que se le erigiese una iglesia en ese sitio, mediante una nevada milagrosa en pleno verano. Sin embargo, la primera mención que conocemos de ese milagro data de un siglo después de los hechos, y el milagro no es mencionado en la inscripción de Sixto III en la restauración de la iglesia. Dicha inscrpción dice:
«¡Virgen María!, yo, Sixto te he dedicado este nuevo templo como ofrenda digna de las entrañas de las que nació nuestro Salvador. Tú, doncella que no conociste varón, llevaste en tu seno y diste a luz a nuestro Salvador. Y he aquí que ahora estos mártires, que con su vida dieron testimonio del Fruto de tu vientre, ciñen sobre tus sienes la corona de su victoria. Bajo sus pies están los instrumentos de sus sufrimientos: la espada, las llamas, las fieras, el agua, los crueles venenos. Los instrumentos son diversos, pero la corona es única.», y sobre el arco del ábside: «Sixto, obispo del pueblo de Dios».
Fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org 
Aleteia
Nuestra Señora de los Ángeles
La milagrosa aparición de la Virgen venció al odio racial en Costa Rica
La ciudad de Cartago, como muchas otras en la época colonial, segregaba a los blancos de los indios y mestizos. En la ciudad una cruz de piedra señalaba los límites.

Estamos en los alrededores del año 1635, en la sección llamada “Puebla de los Pardos” y Juana Pereira, una pobre mestiza, se ha levantado al amanecer para, como todos los días, buscar la leña que necesita. Es el 2 de agosto, fiesta de Nuestra Señora de los Angeles, y la luz del alba que ilumina el sendero entre los árboles, le permite a la india descubrir una pequeña imagen de la Virgen, sencillamente tallada en una piedra oscura, visiblemente colocada sobre una gran roca en la vereda del camino.
Natividad de san Juan Bautista
¿Por qué era necesario un precursor?

Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista.
Nuestra Señora de la Consolación
Las aventuras de un singular cuadro supuestamente pintado por san Lucas
El día 20 de junio se celebra la fiesta de la Santísima Virgen del Consuelo, patrona especial de Turín y del Piamonte.

La devoción a Nuestra Señora de la Consolata se inicia en Turín, Italia, en los primeros siglos del cristianismo.

Cuenta la tradición que fue san Eusebio desterrado a Palestina por el emperador Constancio, quien a su regreso a Turín en el año 354, le regaló a su amigo san Máximo, una imagen de la Virgen María que, también cuenta la historia, fue pintada por san Lucas.
Santo Ángel de Portugal
La devoción al Ángel de la Guardia en Portugal aumenta con su participación en la visita de Fátima a los tres pastorcitos
Los ángeles, que son parte del mundo invisible, extienden la acción creadora de Dios, viviendo totalmente dedicadas a la alabanza y el servicio de Dios.

La inteligencia humana no puede expresar la naturaleza espiritual de estas criaturas. Su misión, sin embargo, es conocida a través de la Biblia, que en muchos pasajes, da testimonio acerca de la existencia de los ángeles.

En Portugal, la devoción al Ángel de la Guardia es demasiado antigua. Sin embargo, aumentan con la participación especial del Ángel, en la visita de la Virgen María en Fátima a los tres pastorcitos.

Pío XII introdujo esta celebración en el calendario litúrgico portugués.

ORACIONES ENSEÑADAS POR EL ANGEL
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todas las Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

(Los niños rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo)
Artículo originalmente publicado por evangeliodeldia.org
Aleteia
La Visitación de María a Santa Isabel
Una fiesta que inspiró san Buenaventura y que ayudaría a superar el cisma de Occidente
La Virgen María (después de la encarnación del Verbo en su seno, visita a su prima Isabel que esperaba un niño (San Juan Bautista). Isabel reconoce a la Virgen como “la madre de mi Señor”.
Lucas 1,39-46:
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá;  entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo;  y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno;  y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?  Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.  ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor…
La celebración de la fiesta es iniciativa de san Buenaventura, franciscano, en el 1263. El papa Urbano VI (reinó del 1378-89), la extendió a toda la Iglesia, pidiendo el fin del cisma que sufría la Iglesia.
María Auxiliadora
Pío VII, prisionero de Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora: inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo
El primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue san Juan Crisóstomo, en Constantinopla, en el año 345, cuando dice: ” Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”.

San Sabas en el año 532 narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos”, porque junto a ella se obraban muchas curaciones.
La Anunciación a la Virgen María
Palabras de Juan Pablo II comentando el relato de la Anunciación
La Vocación de la Virgen María. Su respuesta inmediata
“Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
Festividad de la Cátedra de San Pedro
Una celebración que nos recuerda la centralidad del Papa en la vida de la Iglesia
El 22 de febrero se celebra oficialmente en la Iglesia católica la Fiesta de la Cátedra de San Pedro. A primera vista es un título un poco extraño. ¿A qué se refiere eso de cátedra? ¿Es que hay alguna especialidad universitaria particularmente digna de devoción?

La Cátedra de San Pedro tiene un doble significado. En primer lugar, hace referencia a una silla. Sí, una silla. Cátedra significa también “asiento elevado desde donde el maestro da lección a los discípulos”. Pero no se honra una cátedra cualquiera, sino la cathedra petri, donde se sentó san Pedro durante su administración como primer papa.

Los funcionarios del Imperio romano se sentaban en sillas de este tipo cuando administraban justicia o cuando participaban en ceremonias oficiales. Con su origen en el Imperio romano, la tradición fue replicada en la Iglesia católica romana y sobrevive hasta el día de hoy.

De hecho, los obispos, por ejemplo, se sientan en una cátedra especial durante las ceremonias litúrgicas en su iglesia catedral (la iglesia recibe este nombre por la silla). El asiento significa la autoridad especial de un obispo sobre una determinada región y lo vincula con el sucesor de san Pedro, el papa.

Hubo un tiempo en que se creyó que la auténtica silla de san Pedro estaba encerrada dentro de una escultura diseñada por Bernini para la basílica de San Pedro. Sin embargo, estudios arqueológicos recientes ponen en duda esta afirmación.

En segundo lugar, la fiesta refiere a la autoridad espiritual concedida a san Pedro por Jesús. Hay una tradición que dice que el 22 de febrero marca el aniversario del día en que Jesús dijo a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

El papa Benedicto XVI ofreció una estupenda síntesis de la dimensión espiritual de la Cátedra de San Pedro en una Audiencia General de 2006:
“¿Cuál fue, por tanto, la ‘cátedra’ de san Pedro? Elegido por Cristo como ‘roca’ sobre la cual edificar la Iglesia (cf. Mt 16:18), comenzó su ministerio en Jerusalén (…) La primera ‘sede’ de la Iglesia fue el Cenáculo, y es probable que en esa sala, donde también María, la Madre de Jesús, oró juntamente con los discípulos (…). Luego Pedro se dirigió a Roma, centro del Imperio (…). Por eso, la sede de Roma, que había recibido el mayor honor, recogió también el oficio encomendado por Cristo a Pedro de estar al servicio de todas las Iglesias particulares para la edificación y la unidad de todo el pueblo de Dios.

Así, la sede de Roma, después de estas emigraciones de san Pedro, fue reconocida como la del sucesor de Pedro, y la ‘cátedra’ de su obispo representó la del Apóstol encargado por Cristo de apacentar a todo su rebaño (…). Celebrar la ‘Cátedra’ de san Pedro, como hacemos nosotros, significa, por consiguiente, atribuirle un fuerte significado espiritual y reconocer que es un signo privilegiado del amor de Dios, Pastor bueno y eterno, que quiere congregar a toda su Iglesia y guiarla por el camino de la salvación”.

En definitiva, celebramos esta silla o cátedra no por el objeto material en sí, sino por la persona que ocupó el asiento y la autoridad espiritual que recibió de Jesucristo.
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La Presentación del Señor
Una fiesta antiquísima que ya se celebraba en Jerusalén en el siglo IV

Fiesta de la Presentación del Señor, llamada Hypapante por los griegos: cuarenta días después de Navidad, Jesús fue llevado al Templo por María y José, y lo que pudo aparecer como cumplimiento de la ley mosaica se convirtió, en realidad, en su encuentro con el pueblo creyente y gozoso. Se manifestó, así, como luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo, Israel.

Solemnidad del Bautismo de Jesús
Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco
Hoy, solemnidad del Bautismo del Señor, termina el ciclo de las fiestas de Navidad. Dice el Evangelio que Juan se había presentado en el desierto y «predicaba un bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Mc 1,4). La gente iba a escucharlo, confesaban sus pecados y se hacían bautizar por él en el río Jordán. Y entre aquellas gentes se presentó también Jesús para ser bautizado.

En las fiestas de Navidad hemos visto como Jesús se manifestaba a los pastores y a los magos que, llegando desde Oriente, lo adoraron y le ofrecieron sus dones. De hecho, la venida de Jesús al mundo es para manifestar el amor de Dios que nos salva.

Y allí, en el Jordán, se produjo una nueva manifestación de la divinidad de Jesús: el cielo se abrió y el Espíritu Santo, en forma de paloma descendía hacia Él y se oyó la voz del Padre: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco» (Mc 1,11). Es el Padre del cielo en este caso y el Espíritu Santo quienes lo manifiestan. Es Dios mismo que nos revela quién es Jesús, su Hijo amado.

Pero no era una revelación sólo para Juan y los judíos. Era también para nosotros. El mismo Jesús, el Hijo amado del Padre, manifestado a los judíos en el Jordán, se manifiesta continuamente a nosotros cada día. En la Iglesia, en la oración, en los hermanos, en el Bautismo que hemos recibido y que nos ha hecho hijos del mismo Padre.

Preguntémonos, pues: —¿Reconozco su presencia, su amor en mi vida? —¿Vivo una verdadera relación de amor filial con Dios? Dice el Papa Francisco: «Lo que Dios quiere del hombre es una relación “papá-hijo”, acariciarlo, y le dice: ‘Yo estoy contigo’».

También a nosotros el Padre del cielo, en medio de nuestras luchas y dificultades, nos dice: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
Artículo originalmente publicado por evangeli.net
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