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El doctor Christian Chenay tiene casi 99 años, pese a lo cual continúa atendiendo pacientes a pesar de que es población de riesgo por el coronavirus.

El 1 de mayo fue recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron, quien le transmitó su admiración: "Ofrece usted un testimonio inspirador, y no sabe el optimismo que eso transmite".

Son Alfredo, estou casado con Loli, residimos na casa da miña querida sogra e a menos de 700 m. dos meus máis queridos pais. Monfortino de nacemento, vivo no Martinete, un barrio semirural da periferia da cidade da Coruña.

A miña profesión é a avogacía. A nivel pastoral, subdelegado de apostolado seglar da diocese. Son militante da Irmandade Obreira de Acción Católica-HOAC, e desde xaneiro colaboro na EDAP como animador do grupo de vida de Pontedeume. A miña parroquia é S. Cristovo das Viñas, onde colaboro na catequese cos pais, na revista e no consello de economía.
El matrimonio Sargeant, Richard (72 años) y Lynnette (71 años) han sido recibidos en la plena comunión con la Iglesia Católica en una ceremonia especialmente autorizada a pesar del confinamiento por el arzobispo de Brisbane (Australia), Mark Coleridge.

Richard Sargeant tiene cáncer de garganta, lucha contra el cáncer hace 5 años y no tiene ganas de perder mucho el tiempo ni demorar las cosas serias.
Emilio Ramón Rodríguez Sánchez. Casado, tengo una hija que también es esposa y madre de mi nieto. Nacido y residente en Santiago de Compostela. Soy pensionista del Sergas, administrativo, cumpliendo mis funciones. Durante 45 años, siempre colaboré con la Iglesia desinteresadamente (Cáritas Interparroquial, Caritas Diocesana, Coordinadora Asociaciones Religiosas Seglares), llevo 48 años Propagando el Mensaje que la Stma. Virgen comenzó  en Fátima y   culminó en Pontevedra, dentro de la Asociación Pública de Fieles “Apostolado Mundial de Fátima”, siendo en este momento Presidente Diocesano en Funciones. Mi vocación siempre fue el Seguir a Cristo a través de María, siguiendo los evangelios, ayudando a los que lo necesitan, etc.
El dominico valenciano Manuel Eduardo Alvarado ha sufrido duramente los efectos del coronavirus y pese a su juventud ha estado en un estado muy grave. Este religioso cuenta ahora cómo ha vivido esta experiencia y cómo ha visto la acción de Dios.

Este joven fraile del Real Convento de Predicadores de Valencia confiesa que no le resulta fácil relatar su lucha contra el coronavirus pues “conlleva muchas emociones y sentimientos que durante estos últimos días ha aflorado en mí”. Pero también le ha servido para darse “cuenta de lo frágiles que somos ante la misma finitud de la vida”.

Economista, periodista y escritor, nacido en A Pobra do Caramiñal. Corresponsal del diario ABC en Bruselas, Hong Kong, Nueva York y el Vaticano. Testigo de la actividad diaria de san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco desde 1998 hasta hoy. Autor de “El Papa de la alegría” y “33 claves del papa Francisco”.

¿Qué opina del Coronavirus?
Ha sido un intruso sorprendente por su potencia y su malicia – los 15 días de estar contagiando sin saberlo a otras personas antes de notar los síntomas- pero, a la vez, un intruso esperado.
Hemos tenido muchos avisos previos como el SARS-Cov-1, y el MERS, pero no hemos hecho caso. Tenemos que aprender a vivir de un modo más sencillo, más sano y con mayor responsabilidad personal por los demás.
Y, para espaciar las pandemias de virus de animales: frenar el destrozo de la selva virgen, prohibir los criaderos de perros mapaches asiáticos para producir pieles, limitar el tráfico de animales exóticos y controlar los “mercados húmedos” de animales y peces vivos para alimentación dentro de las ciudades.
La localidad de Igualada fue una de las más afectadas por el coronavirus en toda España y fue de las primeras ciudades en ser confinada. Además el virus se cebó especialmente entre el personal sanitario del hospital. Entre ellas se encontraba la enfermera Sara Palmés, y que durante las últimas semanas ha estado destinada en la UCI de este hospital catalán.
Son jóvenes, muchas con estudios universitarios y algunas incluso con carreras profesionales. Pero un día decidieron dejar todo para entregarse completamente para el Señor como monjas de vida contemplativa. Son Carla, Irene, Raquel, Carlota, Andrea… chicas que superan por poco los 20 años. Provienen de Madrid, Barcelona, Valencia, de ciudades y pueblos de toda España, y ahora son novicias y postulantes en Iesu Communio, instituto religioso fundado por la Madre Véronica Berzosa, y que con sus más de 200 religiosas en sus dos monasterios representan todo un fenómeno vocacional.
María del Rosario Corona es Presidenta de Vida Ascendente en la Archidiócesis. Nacida en Lisboa, reside en A Coruña. Viuda. Madre de 4 hijos. Química y Matemática de profesión. Profesora y traductora de español al portugués en los premios Nadal.

¿Qué opinas del Coronavirus?
Es un extraño virus; una especie de gripe que se ha acelerado, pero que no fue atajada a tiempo. A finales de enero, cuando fui a Roma para el Congreso de Mayores, ya circulaba el virus; la gente llevaba mascarillas. Me acompañaron dos feligresas de la parroquia coruñesa de El Carmen. En el encuentro con el Papa le invité: “Venga Vd al año santo de Santiago, Santidad”.  A mediados de febrero viajé a Madrid, al Congreso de laicos “Pueblo de Dios en salida”. El problema sanitario ya se estaba fraguando.
Ricardo Pareja es un joven de Barcelona de tan sólo 21 años y que está viviendo la mayor prueba de su vida en medio de la pandemia de coronavirus. Se trata de un cáncer que detectaron entre los pulmones y que le mantiene hospitalizado. Perteneciente al Camino Neocatecumenal es el quinto de nueve hermanos de una familia que sabe lo que es tener intensos encuentros con Dios, pues su padre vivió una impresionante experiencia de conversión que le llevó de “punky” y drogadicto a católico y padre de familia numerosa. De hecho, esta historia fue la más leída en ReL en el año 2019.
Jesús Fontenla es periodista. Trabaja en Televisión de Galicia (TVG), en donde dirige la información parlamentaria. Hizo su tesis doctoral sobre El defensor del Público en las Televisiones Españolas: una propuesta para la CRTVG. Fue coordinador de la edición del Código de Derecho Audiovisual y es autor de “Anecdotario do Parlamento de Galicia”. Uno de sus más recientes éxitos profesionales ha sido la serie documental “Recámara”, en la que se hacía un repaso histórico a las legislaturas autonómicas desde la Transición. Está casado y es padre de cuatro hijos. Jesús Fontenla, buen conversador, excelente amigo de sus amigos y apasionado del buen cine, comparte hoy su testimonio sobre la situación que estamos viviendo.
Andrés Soto Varela es médico en el CHUS. Su especialidad es Otorrinolaringología y es una eminencia en el campo de la Otoneurología. Está casado y tiene cuatro hijos. El año pasado el diario de la capital de Galicia, “El Correo Gallego”, le hizo miembro de su “Club de Gallegos del Año”. Andrés Soto Varela es un profesional respetado y admirado, un hombre amante de su familia y siempre agradecido. Hoy comparte su testimonio sobre esta situación que vivimos.

¿Qué opinas del coronavirus?

No es el primero ni será el último. No es el microorganismo que más muertes ha provocado (la gripe de 1918 se llevó por delante a muchos millones de personas en el mundo) ni es el más peligroso (el virus del ébola tiene un porcentaje de mortalidad mucho mayor que el coronavirus). Pero ha sacudido a la sociedad occidental del siglo XXI. La sociedad que se creía segura y protegida de casi todo, se ha notado vulnerable y débil.

¿Te cuesta estar en casa? ¿Por qué?

No me supone ningún esfuerzo, aunque mi confinamiento no es completo (al ser médico, tengo que ir al hospital). Estas semanas me han permitido disfrutar de mi mujer y de mis hijos como nunca. He saboreado la convivencia con ellos, la que el ajetreo del día a día habitualmente nos roba. Comer juntos, ver una película en familia, tener tiempo para charlar sin prisa… Lo dicho, bendito confinamiento en familia. No sé si lo echaré de menos cuando nos desconfinen…

Algo que te ayude a sobrellevar mejor la rutina diaria actual.

Insisto en que no necesito “sobrellevarla”, porque no me supone una sobrecarga. En cualquier caso, es bueno respetar y organizar momentos a lo largo del día (de trabajo, de charla, de descanso, de ejercicio físico…). Sobre todo, hablar. Hablar mucho, con calma, con sosiego, con pasión… Hablar de todo: de temas intrascendentes y de lo importante en la vida. Recuperar la conversación, que tanto habíamos perdido en nuestras vidas atareadas.

¿Qué lección podemos sacar de todo esto?

Que somos débiles, como especie y como individuos (lo sabíamos, pero no lo reconocíamos). Que el futuro no está asegurado (seamos jóvenes o mayores), así que hay que disfrutar el regalo de la vida; hay que saborear cada momento con aquellos a quienes queremos. Y que lo importante en todo esto son las personas (y no las cifras de una estadística): con sus temores, con su esfuerzo, con su dolor, con su entrega…

Unas palabritas para Dios…

Las dijo hace muchos años Jesús de Nazaret: “Padre, hágase tu voluntad”. ¿Qué más podemos decir? Él sufre con quien se muere en el hospital o en la residencia, acompaña al que está confinado en soledad, disfruta con la familia que se redescubre en estas semanas… “Hágase tu voluntad”.

Una dedicatoria para alguien.

Para todos los que han fallecido en soledad, sin el abrazo de sus seres queridos. Para las familias que no los han podido acompañar. Para las personas (enfermeros, médicos, auxiliares, sacerdotes…) que, jugándose sus propias vidas, han estado a su lado en el momento de irse con el Padre, dándoles el calor y el afecto que sus familias habrían querido darles.

Un modo de servir a los demás sin salir de casa.

Nunca lo hemos tenido tan fácil: no salir de casa es servir a los demás. Cuando un joven se queda en casa, se protege a sí mismo y protege a las personas mayores, más vulnerables al virus. Lo decían en Italia hace unas semanas: “A nuestros abuelos les pidieron que fueran a la guerra; a nosotros, que nos quedemos en casa”. ¿No seremos capaces de hacerlo?

Un sueño para el futuro.

Que los valores que hemos redescubierto en este confinamiento (el sacrificio por los demás, la importancia de la familia, el cuidado de los mayores, la necesidad de la conversación…) no se diluyan cuando volvamos a la vida habitual, tan llena de ocupaciones y distracciones.
pastoralsantiago.es
Carla Vilallonga es una más de las miles de personas que durante las últimas semanas ha tenido que ser hospitalizada por el coronavirus. Su caso fue de los primeros en España, pues fue diagnosticadas a finales de febrero tras haber estado poco antes en Italia.

La responsable de alumnos Erasmus de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid vivió el tiempo de enfermedad y hospitalización como un encuentro profundo con el Señor que se manifestaba en ese momento de miedo e incertidumbre. Ya curada ella misma cuenta en Alfa y Omega su testimonio y la experiencia que vivió durante esas semanas:
1.- ¿Cómo ves el ambiente del hospital a día de hoy?
El hospital actualmente se encuentra volcado en la tarea de restaurar la salud a los enfermos contagiados de coronavirus, sin descuidar las otras áreas necesarias para seguir atendiendo a la población en general. Se observa una adaptación a este nuevo ritmo de trabajo, una vez pasados los primeros momentos de incertidumbre. Al principio existía escasez de material anticontagios, pero ese tema se ha ido subsanando. No han existido en ningún momento obstáculos para que los capellanes podamos atender a los enfermos, dotándonos siempre del EPI necesario.

2.- Lo que más agradecen las familias
A las familias que solicitan el Servicio Religioso para sus familiares enfermos les consuela el saber que ha sido atendido. Las condiciones de aislamiento de estos enfermos dificultan que podamos mantener relación con los familiares, pues no se encuentran en el hospital, sino en sus domicilios esperando información.

3.- ¿Cómo habrá que afrontar en los centros sanitarios la reincorporación a las calles?
El regreso a la normalidad será lento, pero se conseguirá. La atención a las familias de los difuntos deberá llevarse a cabo en la comunidad parroquial, puesto que después del fallecimiento se pierde contacto con el hospital. Serán las parroquias las que mediante los funerales y el acompañamiento tendrán que ayudar a las familias a vivir esas despedidas que no se han podido realizar, a orar por los difuntos, a colaborar para que las familias realicen el duelo correspondiente.
pastoralsantiago.es

Sonia Milagros González Iglesias es enfermera en el CHUS de Santiago de Compostela. Con muchas horas de trabajo en las urgencias, ahora está dedicada de lleno a la lucha contra el COVID 19. Forma parte del personal encargado de realizar los tests a los pacientes.

¿Qué opinas del Coronavirus?
El coronavirus no me preocupa tanto como la rápida implantación de privación de libertades en todos los ámbitos, incluida la asistencia a los templos.

¿Te cuesta estar en casa? Por qué?
No me cuesta estar en casa porque todos los días tengo que ir a trabajar como todos mis compañeros sanitarios.  He tenido que aislarme del resto de mi familia y nos comunicamos por teléfono o me saludan desde la ventana.

Algo que te ayude a sobrellevar mejor la rutina diaria actual.
Cuando no trabajo aprovecho para hacer cosas que tenía pendientes. El domingo empecé a ver la serie que rodó Concha Velasco sobre Teresa de Jesús. Hace tiempo que tenía los 3 DVD de ella porque es mi santa preferida pero no encontraba el momento para esto. También organizo mis comidas para varios días. Suelo tener apagada la televisión y hacia la noche pongo la radio.

Qué lección podemos sacar de todo esto.
La lección que podemos sacar de todo esto es la fragilidad de la persona humana. Todo nuestro ego se desmonta en un momento desde el punto y hora en que un virus es capaz de desmantelar nuestra vida.

Unas palabritas para Dios.
Todo lo que Dios permite es para nuestro bien, de modo que Dios proveerá.

Una dedicatoria para alguien.
Dedico mi oración a todos los que sufren espiritualmente, psíquicamente y físicamente. Los pongo bajo el manto de nuestra madre la Virgen María.

Un modo de servir a los demás sin salir de casa.
Sin salir de casa puedes llamar por teléfono a muchas personas y darles una palabra de aliento. Empezando por los de tu familia. También podemos pensar en  cosas bonitas para hacer por los demás  cuando se acabe el confinamiento, incluso estaría bien anotarlas en una lista para no olvidarlas.

Un sueño para el futuro.
Mi sueño para el futuro es que desaparezca la desconfianza ya que  el tipo de medidas que se adoptan actualmente debido al coronavirus la fomentan. Volvamos a confiar en nuestro prójimo y también en Dios como nos enseña la Divina Misericordia.
pastoralsantiago.es
Desde que comenzó la pandemia de coronavirus se ha apelado desde de manera masiva a la prudencia, a la unidad y a la esperanza, sin duda elementos necesarios en este momento crítico en el que tan sólo en España ya hay más de 21.000 muertos “oficialmente” diagnosticados más otros 11.000 fallecidos con los mismos síntomas en residencias y domicilios. Sin embargo, exceptuando desde el ámbito eclesial apenas se ha hecho un llamamiento a la oración, pese a que España es un país que en su mayoría se sigue declarando católico, y donde el trabajo de los sacerdotes en esta crisis está siendo reconocido muy positivamente por la ciudadanía y ya también por muchos grandes medios.
Ana Lage es meteoróloga. Trabaja en Meteogalicia, el servicio gallego de Meteorología, en el que también trabaja su marido. Ana Lage es una de las voces que fácilmente reconocemos en varias emisoras radiofónicas, pues son muchas las veces que nos habla de la previsión del tiempo. En estos momentos, al ser considerado un servicio esencial, Ana Lage sigue teniendo que ir a trabajar a Meteogalicia.
Aparte de su profesión, Ana Lage es una apasionada del baloncesto, como toda su familia. Estudió Físicas e Ingeniería Informática. Hoy comparte sus reflexiones con los lectores de pastoralsantiago.org.

Paula Pájaro es periodista en COPE Santiago. Joven profesional, pero de sobrada experiencia, es una de las voces más características de la emisora. También ella ha querido compartir en esta página sus reflexiones sobre la situación complicada que estamos viviendo a causa del COVID 19.

¿Qué opinas del coronavirus?
Que se trata de un virus que se ha infravalorado y ha venido a golpear duramente a la sociedad, generando mucho dolor y miedo. Que se ceba especialmente con las personas mayores y vulnerables y que ninguno de nosotros puede ser ajeno a su impacto, pues todos hemos tenido que cambiar nuestros hábitos y planes para hacerle frente. Que nos ha recordado lo precioso que es el aire fresco, un abrazo y dar la mano a los demás.
Soy M. Inmaculada Tourís Grande Soltera, natural de Caleiro (Vilanova de Arousa). Profesionalmente soy Secretaria en el colegio San José de Cluny. Pastoralmente: presidenta de Acción Católica General, animadora de un grupo de la EDAP, coordinadora de las Cenas Alpha en la parroquia de San Fernando y colaboradora con las actividades de Pastoral Juvenil.

¿Qué opinas del Coronavirus?
Saca lo mejor de cada uno (a veces sale lo peor): el compañerismo, el darse a los demás, ofrecerse a ayudar. Se ve ese esfuerzo de la parte médica, de los profesores, los supermercados… los que se quedan en casa.
Suso Lasso, de 46 años, es un veterano médico internista en el hospital Miguel Servet de Zaragoza. También es padre de siete hijos. Ahora está viendo la crisis del coronavirus desde otro punto de vista: no  el del médico, sino el del enfermo.

Se ha contagiado de Covid-19 y ha estado 18 días en su casa confinado. Lleva ahora 10 más ingresado: debido a su asma crónica, la situación se ha agravado.

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