
Siento que en mí hay un sentimiento herido que me hace buscar la debilidad y la fragilidad en los demás. Tal vez para sentirme yo mejor
Recuerdo al policía de la obra de Víctor Hugo, Los miserables. Él le decía a Dios: Está
escrito en la puerta de entrada al paraíso que aquellos que flaquean y
caen deben pagar el precio. Señor, déjame encontrarlo, para que pueda
verlo entre rejas. No descansaré hasta entonces. Lo juro por las
estrellas.


















