Una explanada vacía con 1.000 velas encendidas en recuerdo de las víctimas del coronavirus y otras 21 representando a las diócesis de Portugal. Así se encontraba el Santuario de la Virgen de Fátima este martes 12 de mayo, víspera de esta gran fiesta mariana.
En el rezo del Rosario, el lucernario, la procesión de la Virgen y la celebración de la Palabra
finalmente sólo pudieron estar las personas necesarias para poder
llevar a cabo estos actos debido a que por primera vez y debido al
coronavirus la fiesta de la Virgen de Fátima se celebra sin fieles.


