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El próximo día 3 de marzo comienza la visita ad Limina Apostolorum de los obispos de la Provincia eclesiástica de Santiago, quienes junto con los de Sevilla, Granada, Oviedo, Tarragona y Barcelona cerrarán el ciclo de visitas ad limina de los obispos españoles, que comenzó el 24 de febrero.
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Los Obispos de la Provincia eclesiástica de Santiago (que incluye la Archidiócesis de Santiago de Compostela así como las Diócesis de Lugo, Mondoñedo-Ferrol, Ourense y Tuy-Vigo), visitarán al Santo Padre a las 10.30 h. del lunes 3 de marzo.

El Papa Francisco recibirá a los Obispos; cada uno de ellos presentará brevemente un informe sobre el estado de la Diócesis, respondiendo a las preguntas que el Santo Padre pudiera formularle. Además del encuentro con el Papa, que constituye el momento central de la Visita, los Obispos deberán entrevistarse también con los diversos Dicasterios (oficinas) de la Curia romana. Antes del viaje, cada Obispo ha enviado a la Nunciatura Apostólica en España el informe sobre el estado de la Diócesis que, a su vez, ha sido remitido a Roma; una vez leídos por la Congregación para los Obispos, los informes son referidos al Papa.
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Origen y objetivos de la Visita ad Limina
Los orígenes históricos de la Visita ad Limina Apostolorum (nombre proveniente del latín que significa los umbrales de los Apóstoles, refiriéndose a los apóstoles San Pedro y San Pablo y a las basílicas donde descansan sus reliquias), datan del S. IV aunque fue el Papa Sixto V en 1585 quien la institucionalizó y dispuso de modo más sistemático. En la actualidad, la Visita ad Limina se define y precisa en los cánones 399 y 400 del Código de Derecho Canónico; según esta legislación de la Iglesia, los Obispos diocesanos deben visitar las tumbas de los Apóstoles, encontrarse con el Sucesor de San Pedro y presentar un informe de sus respectivas Diócesis cada cinco años, aproximadamente (la última Visita Ad Limina tuvo lugar del 17 de enero al 6 de marzo de 2005. No pudo completarse debido al empeoramiento de la salud del Papa Juan Pablo II. Durante su Pontificado, Benedicto XVI viajó tres veces a España -2006, 2010 y 2011- pero no se realizó ninguna Visita Ad Limina de los Obispos españoles).

Su significado es el de visibilizar la unidad y la comunión de los Obispos, sucesores de los Apóstoles, con el sucesor de San Pedro y de las Iglesias locales con la Iglesia primada de Roma. De este modo, la Visita ad Limina es una ocasión para la comunión eclesial, la colegialidad episcopal y la caridad fraterna entre los pastores y el Papa.

José Andrés Fernández Farto

Secretario de la Provincia eclesiástica

 Comuñón e universalidade

"O encontro co Santo Pai será un acontecemento gozoso. Como Pastor desta Igrexa local que peregrina en Compostela e que garda piadosamente a memoria e o sepulcro apostólico de Santiago o Maior, terei ocasión de informar o Bispo de Roma, que nos preside a todos na caridade, sobre a situación da nosa Arquidiocese. Será un momento para compartir e expresar as nosas iniciativas e dificultades, as nosas esperanzas e debilidades, os nosos logros e as nosas deficiencias, o noso presente e o futuro que entre todos queremos construír apostolicamente cos traballos do Sínodo Diocesano, con fraterna sinceridade e coa confianza de que a Barca do Señor Santiago quere seguir navegando no ronsel da Barca de Pedro, co corazón e os ollos fixos en Cristo Resucitado". (D. Julian Barrio. Da Carta Pastoral na Visita "Ad Limina Apostolorum" 2014)

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El papa Francisco saludó en la audiencia de ayer miércoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano al nuevo obispo auxiliar de la archidiócesis de Santiago de Compostela y vicario general de la Diócesis de León, Jesús Fernández, quien en compañía del obispo de León, Mons.  Julián López, ha realizado esta semana su primer viaje a Roma después de que el pasado día 10 se conociera su nombramiento episcopal. El acto de ordenación como nuevo obispo ya se ha fijado para el próximo día 8 de febrero a las 11,00 horas la Catedral de Santiago.

En un breve encuentro que se desarrolló en la Plaza de San Pedro tras la tradicional audiencia general de los miércoles, el obispo de León presentó al papa Francisco al nuevo obispo auxiliar de Santiago. El pontífice se interesó por la dedicación pastoral de Jesús Fernández desde su responsabilidad como vicario general de la Diócesis de León y por su trayectoria pastoral. Todo en un breve encuentro en el que hubo tiempo para comentar la pasión futbolística del nuevo obispo auxiliar, jugador en su etapa joven de la Cultural y Deportiva Leonesa y capellán de este conjunto, puesto que en la audiencia de ayer el Papa tuvo ocasión de recibir al equipo de San Lorenzo de Almagro, del que es seguidor entusiasta, y que acaba de proclamarse campeón del torneo liguero de Argentina.

(Diócesis de León)
ROMA, 17 Dic (ACI).- "¿Quisieran venir a la fiesta de cumpleaños del Papa Francisco?" Los tres hombres tuvieron que frotarse los ojos para entender lo que estaba sucediendo, mientras se cuestionaban si habían entendido bien la pregunta en medio de los cartones que suelen usar para abrigarse y ante la posibilidad de festejar los 77 años del Santo Padre… con él.

Así comienza la breve crónica del diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, que cuenta cómo el Arzobispo polaco Konrad Krajewski, Limosnero del Papa, invitó a un eslovaco, un polaco y un checo indigentes –este último acompañado de su inseparable perro– a participar de las celebraciones del cumpleaños del primer Pontífice latinoamericano y jesuita de la historia.

"A ninguno de los tres les parecía verdad. Colocaron sus cosas en maletero del auto del Limosnero y, luego de colocar al animal al centro, partieron en dirección a la Casa Santa Marta", donde reside el Papa.

Los tres fueron presentados al Santo Padre al final de la Misa
En un gesto de cariño para con el Papa los tres le presentaron un regalo: "un ramo de girasoles, porque estas flores, como ha explicado Monseñor Krajewski, giran siempre hacia el sol, asi como la Iglesia mira siempre a su sol que es Cristo".

El Papa los invitó luego a desayunar. La alegría de uno de ellos era tanta por poder compartir este intenso momento con el Santo Padre que llegó a exclamar algo que podría casi caer en lo absurdo: "¡Vale la pena ser vagabundo porque el Papa te recibe!"
A inicios del pasado mes de octubre, con ocasión de la reunión del Consejo de cardenales (del 1 al 3 de octubre) y de la del Consejo del Sínodo de los obispos (7 y 8 de octubre), el Papa Francisco informó a los participantes sobre su intención de convocar un consistorio para la creación de nuevos cardenales con ocasión de la fiesta de la Cátedra de San Pedro (22 de febrero).

El Papa quiso comunicar con tiempo su decisión de convocar un consistorio para facilitar la programación de otras reuniones en las que deben participar cardenales de diversas partes del mundo. Se puede prever, de hecho, que el Papa Francisco desee que el consistorio esté precedido, como otras veces hicieron sus predecesores, por una reunión del Colegio cardenalicio.

Antes de esta reunión -prevista para el 17 y 18 de febrero- tendrá lugar también la tercera reunión del Consejo de cardenales, mientras que inmediatamente después del consistorio, el 24 y 25, se reunirá el Consejo del Sínodo de los obispos. Y se puede prever que, como en otros años, también la reunión del Consejo de cardenales para los asuntos económicos y organizativos de la Santa Sede, se tendrá también en febrero, probablemente en la semana anterior al consistorio.
La parroquia de San Miguel dos Agros de Santiago  organiza una peregrinación a Tarragona para asistir a la beatificación de 522 mártires españoles, el 13 de octubre de 2013. En el grupo hay 3 obispos, 97 sacerdotes diocesanos, 3 seminaristas, 412 religiosos o religiosas y 7 laicos. Su procedencia es muy variada: de más de 20 provincias españolas. Las que aportan mayor número de mártires son Tarragona, Lérida y Madrid.

Se trata de la beatificación más numerosa de la historia, superando incluso a la que tuvo lugar en Roma, el 28 de octubre de 2007, cuando fue beatificado otro grupo de 498 mártires españoles.

Entre los que serán beatificados hay tres naturales de nuestra Archidiócesis: el religioso capuchino Fr. Fernando María de Santiago (en el siglo, Fernando Olmedo Reguera), que fue vecino de Santiago y bautizado en la parroquia de S. Miguel dos Agros, martirizado en el año 1936. También será beatificada la Hija de la Caridad Sor María Luisa Bermúdez Ruiz, nacida en San Pelayo de Sabugueira; y Sor Isabel Remiñán Carracedo, religiosa Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor, nacida en Seavia.

La peregrinación para participar en la ceremonia de beatificación tendrá lugar del 11 al 14 de octubre. Entre los lugares de paso previstos está la localidad de Arévalo, donde se podrá visitar la exposición "Creo", organizada por la Fundación "Edades del Hombre".

Información e inscripciones: tlfno. 630 713 682


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El franciscano, fray José Rodríguez Carballo, nombrado por el Papa nuevo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el mes pasado, será ordenado arzobispo de la sede titular de Belcastro, provincia de Catanzaro de la región italiana de Calabria.

Para oficiar la ordenación episcopal del padre Carballo que tendrá lugar el sábado 18 de mayo en la Catedral de Santiago, hoy viernes llega a Santiago desde Roma el Cardenal Tarcisio Bertone.

Visita del cardenal Bertone y Ordenación episcopal del padre Carballo:
Viernes, 17 de mayo 
19:30h. Llegada al Aeropuerto de Santiago de Compostela del cardenal Tarcisio Bertone. Será recibido por el Nuncio Apostólico en España, mons. Renzo Fratini; por el arzobispo de Santiago, mons. Julián Barrio; por los ministros Ana Pastor, de Fomento, y José Manuel García-Margallo, de Asuntos Exteriores; por el Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; por el obispo de Ourense, mons. Leonardo Lemos; por mons. José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada; y por varios conselleiros de la Xunta de Galicia.

Traslado al Convento y Hotel Monumento San Francisco, para después mantener una entrevista con el Presidente Alberto Núñez Feijóo en su residencia oficial, con posterior cena oficial ofrecida por el titular del Ejecutivo gallego.

Sábado, 18 de mayo
Visita del cardenal Tarcisio Bertone a la Catedral de Santiago de Compostela.
18:00h. Celebración de la Santa Misa y ordenación episcopal a fray José Rodríguez Carballo.
21:00h. Recepción y cena a los invitados en el restaurante de San Martín Pinario.

Domingo, 19 de mayo
El cardenal Tarcisio Bertone celebrará una misa privada en el altar de la Cripta del Apóstol Santiago.
El cardenal Tarcisio Bertone se reunirá con el arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Julián Barrio.
El cardenal Tarcisio Bertone visitará distintas partes de la ciudad de Santiago en automóvil.
16:30h. Salida del cardenal Tarcisio Bertone del Aeropuerto de Santiago
Desde el pasado lunes, día 8, un grupo de diocesanos de las Diócesis de Galicia con nuestros Obispos, están peregrinando en Roma. El Papa Francisco los ha saludado hoy en la audencia pública.



Grupo de las Diócesis gallegas delante de la Basílica de Sta. María la Mayor

D. Julián en el Coliseo

Grupo de los obispos y sacerdotes tras celebrar la Eucaristía en San Pablo de Extramuros


El franciscano gallego, Fr. José Rodríguez Carballo, Ministro general de la Orden de Frailes Menores ha sido nombrado Arzobispo-Secretario de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica por el Papa Francisco.

Francisco ha elevado además a Rodríguez Carballo -ministro general de los Franciscanos desde 2003 y presidente de la Unión de los Superiores Generales desde el pasado noviembre- a la categoría de arzobispo de la sede titular de Belcastro.

Fr. José Rodríguez Carballo es Licenciado en Teología Bíblica y en Sagrada Escritura, guardián y rector del Convento de San Francisco en Santiago de Compostela, y Maestro de Novicios y estudiantes. Fue ministro provincial hasta 1997 que se fue a Roma para sucesivos cargos en el Gobierno de al Orden hasta ser Ministro General.
 





P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap
ROMA, viernes 14 diciembre 2012 (ZENIT.org).- 


El predicador de la Casa Pontificia, padre Raniero Cantalamessa, en su segunda meditación de Adviento dio hoy su versión de lo que supuso el Concilio Vaticano II para la Iglesia y para el mundo. En este sentido ha hecho un relectura de las tres claves de lectura que hubo de esta asamblea eclesial universal.



El fraile franciscano, siguiendo su plan de Adviento, reflexionó hoy sobre el segundo motivo de celebración: el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II.

El predicador de la Casa Pontificia comentó las tres claves de lectura que hubo del magno acontecimiento eclesial: actualización, ruptura, novedad en la continuidad.

En el Concilio, según el padre Cantalamessa, se delinearon dos facciones opuestas según que se la continuidad con el pasado, o la novedad respecto de éste. Entre estos dos frentes -coincidentes en la afirmación del hecho, pero opuestos en el juicio sobre él-, se sitúa la posición del Magisterio papal que habla de «novedad en la continuidad».

"Benedicto XVI admite que ha habido una cierta discontinuidad y ruptura, pero ésta no afecta a los principios y a las verdades a la base de la fe cristiana, sino a algunas decisiones históricas", afirmó el predicador.

La lectura del Concilio hecha propia por el Magisterio -la de la novedad en la continuidad-, tuvo un precursor ilustre en el Ensayo sobre desarrollo de la doctrina cristiana del cardenal Newman, definido a menudo, también por esto, como «el Padre ausente del Vaticano II».
¿Qué es lo que permite hablar de novedad en la continuidad, de permanencia en el cambio, si no es precisamente la acción del Espíritu Santo en la Iglesia? "La insuficiente atención al papel del Espíritu Santo explica muchas de las dificultades que se han creado en la recepción del Concilio Vaticano II", dijo el predicador.

"Se hablaba gustosamente -añadió- del 'espíritu del Concilio', pero no se trataba, lamentablemente, del Espíritu Santo. Por 'espíritu del Concilio' se entendía ese mayor impulso, valentía innovadora, que no habría podido entrar en los textos del Concilio por las resistencias de algunos y de los compromisos necesarios entre las partes".
Según el fraile franciscano, la verdadera clave de lectura pneumatológica del Concilio es ver cuál es el papel del Espíritu Santo en la actuación del Concilio.

"¿Ha existido, en realidad, este 'nuevo Pentecostés'?", se preguntó. "Un conocido estudioso de Newman -respondió-, Ian Ker, puso de relieve la contribución que puede dar, además de al desarrollo del Concilio, también a la comprensión del postconcilio. A raíz de la definición de la infalibilidad papal en el Concilio Vaticano I en 1870, el cardenal Newman se sintió llevado a hacer una reflexión general sobre los concilios y sobre el sentido de sus definiciones. Su conclusión fue que los concilios pueden tener a menudo efectos no pretendidos en el momento por aquellos que participaron en ellos. Estos pueden ver mucho más en ellos, o mucho menos, de lo que sucesivamente producirán tales decisiones".

"De este modo, Newman -subrayó- no hacía más que aplicar a las definiciones conciliares el principio de desarrollo que había explicado a propósito de la doctrina cristiana en general. Un dogma, toda gran idea, no se comprende plenamente sino después de que se han visto las consecuencias y los desarrollos históricos; después de que el río -por usar su imagen- desde el terreno accidentado que lo ha visto nacer, descendiendo, encuentra finalmente su lecho más amplio y profundo".

A la pregunta de si ha habido un nuevo Pentecostés, dijo, se debe responder sin vacilación: "¡Sí!" ¿Cuál es su signo más convincente?: "La renovación de la calidad de vida cristiana, allí donde este Pentecostés ha sido acogido. Todos están de acuerdo en considerar como el hecho más nuevo y más significativo del Vaticano II los dos primeros capítulos de la Lumen gentium, donde se define a la Iglesia como sacramento y como pueblo de Dios en camino bajo la guía del Espíritu Santo, animada por sus carismas, bajo la guía de la jerarquía. La Iglesia como misterio y no solamente institución. Juan Pablo II ha lanzado nuevamente esta visión haciendo de su aplicación el compromiso prioritario en el momento de entrar en el nuevo milenio".

Juan Pablo II veía en los movimientos y comunidades parroquiales vivas "los signos de una nueva primavera de la Iglesia". El fraile hizo mención especial del movimiento: la Renovación Carismática, o Renovación en el Espíritu.

Y siguió preguntándose: "¿Cuál es el significado del Concilio, entendido como el conjunto de los documentos producidos por él, la Dei Verbum, la Lumen gentium, Nostra aetate, etc.? ¿Los dejaremos de lado para esperar todo del Espíritu?". La respuesta -dijo- está contenida en la frase con la que Agustín resume la relación entre la ley y la gracia: "La ley fue dada para que se buscara la gracia y la gracia fue dada para que se observara la ley".

"A 50 años de distancia sólo podemos constatar el pleno cumplimiento por parte de Dios de la promesa hecha a la Iglesia por boca de su humilde servidor, el beato Juan XXIII", concluyó. 





P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap
ROMA, viernes 7 diciembre 2012 (ZENIT.org).- Iniciamos un nuevo ciclo de las predicaciones del padre Raniero Cantalamessa OFMCap, predicardor de la Casa Pontificia, que inicia el tiempo litúrgico de Adviento.

1. El libro "comido"
En la predicación a la Casa Pontificia, trato de dejarme guiar, en la elección de temas, por las gracias o los eventos especiales que la Iglesia vive en un momento dado de su historia. Recientemente tuvimos la inauguración del Año de la Fe, el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, y el Sínodo sobre la nueva evangelización y la transmisión de la fe cristiana. Pensé, por lo tanto, desarrollar en el Adviento una reflexión sobre cada uno de estos tres eventos.
Empiezo con el Año de la Fe. Para no perderme en un tema, la fe, que es tan vasto como el mar, me centro en un punto de la Carta Porta Fidei del santo padre, precisamente allí donde insta a hacer del Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) (en el vigésimo aniversario de su publicación), el instrumento privilegiado para vivir fructuosamente la gracia de este año.
El papa escribe en su Carta:
"El Año de la Fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica.En efecto, en él se pone de manifiesto la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia. Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los maestros de teología a los santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe". 

No hablaré ciertamente sobre el contenido del CEC, de sus divisiones, de sus criterios informativos; sería como tratar de explicar la Divina Comedia a Dante Alighieri. Prefiero hacer un esfuerzo por mostrar cómo hacer para que este libro, de instrumento tan silencioso, como un violín bien apoyado sobre un paño de terciopelo, se transforme en un instrumento que suene y sacuda los corazones. La Pasión de San Mateo de Bach, permaneció durante un siglo como una partitura escrita, conservada en los archivos de la música, hasta que en 1829 Felix Mendelssohn en Berlín hizo de ella una ejecución magistral, y desde ese día el mundo se enteró de qué melodías y coros sublimes, estaban contenidos en aquellas páginas que hasta entonces permanecían mudas...





1. Toda persona está sedienta y quiere saciar su sed. Es necesario orientar la búsqueda del hombre. Conducir al los hombres y mujeres de nuestro tiempo al encuentro con Jesús. Una urgencia de todo tiempo.

2. La situación social y cultural nos llama a reavivar la vivencia de nuestra fe, para anunciarla. No se trata de empezar de nuevo. La fe se establece en la relación personal que entablamos con Jesús, que sale al encuentro de todo hombre. Evangelizar supone proponer al corazón y a la mente de todo hombre la contemplación del Señor. La Iglesia es el espacio ofrecido por Cristo para el encuentro. Iglesia de comunión de personas, fraterna y acogedora, iglesia que celebra su fe e invita al banquete del Reino.

3. No se trata de estrategias, como si el Evangelio fuera un producto de mercado, sino de descubrir medios por los cuales Cristo sale al encuentro del hombre. La lectura de la Sagrada Escritura, iluminada e interpretada por la Tradición, nos ayuda a encontrar nuevos espacios evangélicos de encuentro con Cristo. Formas evangélicas y cotidianas.

4. La Nueva Evangelización se refiere, sobre todo, a nosotros mismos y a nuestra vida cristiana. La miseria y debilidad de los cristianos, especialmente de los ministros, hacen mella en la evangelización. Por ello sabemos pedir perdón y fuerzas humildemente. El primer agente de la vida de la Iglesia, de su conversión y anuncio, es el Espíritu Santo.

5. Dios ama nuestro mundo, con sus heridas y contradicciones. No hay lugar para el pesimismo en aquellos que conocen la fuerza de la Resurrección. En los interrogantes y contradicciones -globalización, pobreza, politización, secularización, migraciones, ateísmo y agnosticismo- de nuestro mundo podemos poner la luz del Señor mediante el testimonio de la fe en nuestra propia vida y situación cotidiana.

6. No se puede pensar en una nueva evangelización sin sentirnos responsables del anuncio del Evangelio a las familias y sin ayudarles en la tarea educativa. De ahí que la Iglesia deba proponer nuevos caminos para acompañarles antes y después del matrimonio, y acoger a toda pareja y familia que esté en una situación dolorosa con las puertas siempre abiertas.

7. Dar testimonio del Evangelio no es privilegio exclusivo de nadie. Todos deben trabajar y colaborar en comunión, tanto ministros como laicos, comunidades de diversa índole.

8. Mirar sin pesimismo a los jóvenes, aunque con preocupación, porque ellos reciben con mayor fuerza los golpes de nuestra sociedad. Ayudarles en su búsqueda e invitamos a nuestras comunidades a que, sin reservas, entren en una dinámica de escucha, de diálogo y de propuestas valientes ante la difícil condición juvenil.

9. Una renovada alianza entre fe y razón, con la convicción de que la fe tiene recursos suficientes para acoger los frutos de una sana razón abierta a la trascendencia y tiene, al mismo tiempo, la fuerza de sanar los límites y las contradicciones en las que la razón puede tropezar.

10. Existen dos grandes caminos de conversión y encuentro con Cristo abiertos en la Tradición de la Iglesia, que estamos llamados a cultivar y potenciar: la contemplación del Señor, y la acogida y amor a los pobres en la búsqueda de la justicia.
Por José Fernando Escolapio
Este próximo domingo, el Sínodo llega a su fin y la ceremonia de clausura será retransmitida en 13tv y en www.13tv.es con los comentarios de Javier Alonso
 
Más de doscientos sesenta padres sinodales procedentes de los cinco continentes han participado durante tres semanas en el Sínodo para la Nueva Evangelización que se inauguraba el pasado 7 de octubre en El Vaticano en una ceremonia presidida por Benedicto XVI y ofrecida en directo por 13tv.
 
“La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” ha sido el lema que ha centrado este periodo, durante el que se han celebrado también la Apertura del Año de la Fe y la canonización de diferentes beatos, como la española Carmen Sallés.
 
13tv ofreció en directo ambas celebraciones a través de su señal de televisión y en su página web: www.13tv.es.
Ultimamente se me ocurren títulos un poco extraños... pero atendiendo al contenido de esta entrada me parece acertado. ¡A ver qué sale de aquí!

Esta mañana en el Sínodo de Obispos, después de una serie de intervenciones,  ya en la pausa y con un café y un pastelito en la mano... se me acercó sigilosamente un obispo y me preguntó: 
– ¿Tú que opinas de todo esto? (haciendo referencia al Sínodo). 
Os imagináis mi cara de pocker, ¿no?. Lo primero fue tragar como un pavo el pastelito y después responder: 
– Disculpe Excelencia ¿a qué se refiere exactamente? (contestar con otra pregunta siempre ayuda a centrar el tema). 
Sentenció:  
– Tú eres joven (asentí agradecido), ¿crees que esto llega a los jóvenes? ¿esto de la nueva evangelización?. 
Con cierta prudencia dije:
– Creo que pecamos de cierto victimismo. No podemos ir por el mundo diciendo que somos la víctima de una sociedad secularizada; al fin y al cabo, éste es el mundo que nos ha tocado vivir y los jóvenes a los que intentamos acompañar viven en él, como deberíamos vivir nosotros. Aquí abrió los ojos... y me preguntó interesado:
– ¿Qué quieres decir? ¿que no vivimos en el mismo mundo?
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue: ¿quién me mandaría a mí tomarme un café con un pastelito justo en ese lugar?. Continué como pude:
– Creo que en ocasiones nos aventuramos a hacer un análisis de la sociedad pero sin escuchar lo que las personas nos quieren decir. Falla el punto de partida en la discusión. Por ejemplo, una de las finalidades de la nueva evangelización es acercarse a los bautizados que no creen o se dicen no creyentes. Posiblemente exista una dificultad en reconocer que existe una estampida en la edad de la  confirmación, por lo menos en España (el obispo no es español). ¿Qué falla? ¿el anuncio? ¿la catequesis? ¿nuestras celebraciones?... por muchos análisis que hagamos jamás lo descubriremos, porque las respuestas nos las tendrán que dar los que llamamos "alejados". Si no nos atrevemos a preguntar cosas como: ¿qué es lo que no han encontrado en la Iglesia?¿qué esperaban de ella?¿que experiencia han tenido de Dios?¿pinta algo en su vida?...

La conversación duró 20 minutos más, resultó interesantísima. Hasta el punto que le mostré un vídeo que me ha parecido muy interesante, por lo menos la primera y la última parte (recomiendo verlo entero).


Entrevista al presidente internacional de la UAC en el marco de los 150 años de fundación

Hay una asociación mundial que agrupa a obispos, presbíteros y diáconos de todos los continentes con el fin de ayudarse, compartir experiencias y colaborar también con otros. Nos referimos a la Unión Apostólica del Clero (UAC), que inauguró hoy su Asamblea Internacional en esta ciudad con la asistencia de cerca de cien delegados de cincuenta y cinco países.

Para conocer un poco más de esta obra que favorece tanto al clero, nacida hace 150 años en Francia, ZENIT entrevistó a su actual presidente internacional, el colombiano monseñor Julio Botía Aponte.

¿Qué es y qué se propone la Unión Apostólica del Clero?
--Monseñor Botía: Ante todo, saludo a cada uno de los lectores y les agradezco este breve espacio en el que vamos a conversar sobre un camino, un instrumento muy importante para la santificación y progreso integral del clero diocesano (obispos, presbíteros y diáconos). En la Unión Apostólica del Clero (UAC) nos ayudamos a vivir con fidelidad nuestra vida, a ser buenos pastores, pastores santos. Además, nos ayudamos a ejercer nuestro ministerio para que efectivamente nos santifique y para que produzca buen fruto en la comunidad eclesial que estamos sirviendo.

Hay mucha colaboración entre ustedes, según veo...
--Monseñor Botía: Dentro de este ministerio, damos mucha importancia al servicio a nuestro presbiterio diocesano y a los cohermanos que están en alguna necesidad. Nos ayudamos entre nosotros y ayudamos a los cohermanos del clero diocesano. Esto se vive y se ve, sobre todo, en los pequeños grupos o fraternidades UAC que hay dentro de los presbiterios diocesanos. Ellos, con su obispo, se ayudan a vivir y a servir como los apóstoles con Jesús.

¿Qué importancia tiene la Asamblea internacional de estos días para la vida de la UAC?
--Monseñor Botía: Todas nuestras asambleas internacionales son muy importantes, pero ésta del 2012 tiene una importancia especial. En cada asamblea están representados miles de hermanos sacerdotes de muchas naciones, ellas sirven para valorar la vida y los servicios realizados por las Uniones nacionales y por la Confederación internacional. Además, en cada una de ellas se discierne y se asumen líneas de acción para el nivel internacional y se dan recomendaciones a las Uniones nacionales y a las Uniones diocesanas. En esta asamblea del 2012 tenemos varias cosas especiales, como la celebración de los 150 años de la UAC, y el tema asumido, que es “La Unión Apostólica al servicio de la Iglesia hoy”.

Este título quizás requiera una explicación. Mi labor en el Sínodo de los Obispos para la nueva evangelización es la redacción de las Actas. Como éstas son plurilingües trabajamos en equipo cinco asistentes de la Secretaría General, uno por lengua oficial  (italiano, español, inglés, francés y alemán), a parte del latín que es lengua propia de la Iglesia Católica. Nuestra labor es recoger por escrito absolutamente "todo" lo que se dice en el aula, palabra por palabra, desde errores de pronunciación hasta las reacciones de los Padres Sinodales ante las diferentes intervenciones. Esto último se recoge insertando en el texto transcrito algo así: [risus], [plausus], etc. Dicho esto, uno se puede hacer una idea de por donde va el título de esta entrada. 

En la Congregatio XVII, intervino el benjamín del Sínodo, un joven catequista de la diócesis de Roma llamado Tommaso de tan sólo 23 años e invitado como oyente a este Sínodo. La cuestión es que este joven inyectó un poco de savia en la asamblea, cautivando a todos los presentes con un testimonio atrevido, directo y sencillo que arrancó la ovación más grande en lo que llevamos de Sínodo.

Me imagino los nervios que pudo pasar cuando escuchó: "Loquatur nunc Dominus Tomasso Spinelli et ad loquendum se  praeparet...". Tragó saliva y comenzó:

Mi reflexión quiere ser simplemente una ayuda para entender qué espera un joven de la nueva evangelización. Vosotros sacerdotes (dirigiéndose a los obispos) habéis hablado sobre el papel de los laicos, yo que soy laico, quiero hablar del papel de los sacerdotes. [Risus]

Nosotros los jóvenes tenemos necesidad de guías fuertes, sólidos en su vocación y en su identidad. Es de vosotros, sacerdotes, de quien nosotros aprendemos a ser cristianos, y ahora que las familias están más desunidas, vuestro papel es todavía más importante para nosotros. Vosotros nos testimoniáis la fidelidad a una vocación, nos enseñáis la solidez en la vida y la posibilidad de elegir un modo alternativo de vivir, siendo éste más bello que el que nos propone la sociedad actual.
Mi experiencia testimonia que allí donde hay un sacerdote apasionado...

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Oscar Valado


Entrevista al párroco Jesús Higueras Esteban, de Santa María de Caná, auditor en el Sínodo

“Los santos son los protagonistas de la siempre nueva evangelización” y, recordando al beato Juan Pablo II: “el futuro de la humanidad pasa por la familia”, son dos afirmaciones del párroco de Santa María de Caná, Madrid, España. Ha venido al Sínodo como auditor y es uno de los pocos que en este aula tienen más cercana la voz del fiel de todos los días, la vecina de la puerta de al lado.
A ZENIT le interesaba especialmente cómo llega este Sínodo al cristiano de todos los días, el que está en la masa de esa Iglesia que llora y lucha, trabaja y goza, peca y se esfuerza en el camino a la santidad, todos los días en el tráfago de la vida diaria. ¿Quién está más cerca de ese pueblo? Sin duda, entre otros, el párroco. Un observador privilegiado que puede dar al lector un punto de vista diferente.
Jesús Higueras Esteban nació en Madrid en 1963. Fue ordenado sacerdote de la diócesis de Madrid en 1990. Trabajó como vicario parroquial en Canillejas y ejerció tres años como párroco en Colmenarejo, y 17 años en Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, muy cerca de la capital. Licenciado en teología. Confesor del Seminario conciliar de Madrid. Miembro del colegio de consultores de la diócesis y arcipreste de Aravaca-El Plantío-Pozuelo de Alarcón.
Director del programa de televisión Palabra de vida, ha escrito varios libros de espiritualidad y colabora semanalmente con una columna en un periódico nacional.
¿Desde su campo de misión actual, qué entiende por nueva evangelización?
--D. Jesús Higueras: La vivencia del Sínodo está siendo extraordinaria, pues supone experimentar la universalidad de la Iglesia, comprobar cómo todos los hombres de todos los países del mundo compartimos la misma pasión por anunciar a los hombres la buena noticia de Jesucristo al mundo.
Hay mucha ilusión en el aula sinodal y todos nos vemos profundamente enriquecidos con las aportaciones y testimonios que escuchamos.
Para un sacerdote que siempre ha trabajado en parroquias es una ilusión comprobar cómo en cada comunidad de fieles se hace presente la única Iglesia de Cristo.
A todos nos une el amor de Dios, la comunión con el Papa y un "soplo" del Espíritu Santo que protagoniza todos los trabajos.
La nueva Evangelización no es tanto un nuevo método cuanto una actitud por la que devolvemos el protagonismo a Dios en las tareas eclesiales. Los santos son los protagonistas de la siempre nueva evangelización.
De todas las amplias posibilidades que abre el término nueva evangelización, tal como ha sido usado por los últimos papas, ¿qué destacaría como más urgente en este momento?
--D. Jesús Higueras: Todo es urgente, pero si hay un campo a cuidar de un modo especial es la familia, primer espacio para el Evangelio; el beato Juan Pablo II recordaba que "el futuro de la humanidad pasa por la familia". Hay que protegerla y cuidarla con el máximo cariño.
Como auditor en este Sínodo, tiene un encargo muy concreto. ¿Puede explicarlo a los lectores?
--D. Jesús Higueras: Tal como dice el nombre, auditor es el que escucha. Es cierto que tenemos la posibilidad de intervenir en algún momento concreto, pues así podemos aportar a los obispos perspectivas que enriquecen la reflexión sinodal. Es un trabajo intenso, pues todo lo que se dice es muy bello e interesante, y no quieres perderte nada.
¿Que ha traído desde su parroquia a esta magna asamblea episcopal?
--D. Jesús Higueras: Me gustaría transmitir la vivencia de una comunidad parroquial viva y evangelizadora, centrada en la Eucaristía y en la Virgen. La parroquia es el lugar por excelencia para vivir la nueva evangelización mediante una pastoral de la santidad.
¿Qué espera llevar a su parroquia?
--D. Jesús Higueras: Espero volver con el corazón enriquecido por tanto testimonio tan hermoso y que pueda transmitirlo poco a poco a mis hermanos. Pero es mucho y muy grande lo que estamos viviendo. Hará falta un tiempo para integrarlo y transmitirlo con fidelidad.
Por Nieves San Martín. CIUDAD DEL VATICANO, ZENIT.org

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