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San Pablo VI es el Papa del Concilio Vaticano II aunque no fuera él quien le convocara. Es también que firmó la Humanae Vitae, el documento profético que acaba de cumplir medio siglo y por el que fue tan duramente atacado dentro y fuera de la Iglesia. Pero también es el Pontífice que se convirtió en peregrino y que realizó importantes cambios en los años en los que estuvo en la sede de Pedro (1963-1978).
El dominico José Antonio Martínez Puche, durante muchos años director de Edibesa y autor del exitoso Evangelio del Día de dicha editorial, es uno de los que mejor conoce la figura y obra del Papa canonizado en este pasado 2018.

Este 2018 podría ser el año de la canonización del Papa Pablo VI,  que fue declarado beato por Francisco en 2016. Ahora, este próximo año podría ser santo tras la aprobación de un segundo milagro por parte de la comisión teológica, y faltaría que fuera promulgado por el Papa, tal y como informa La Voce del Popolo, publicación de la Diócesis de Brescia, lugar natal del Papa Montini.
Homilía Papa Francisco-Roma 2014
Acabamos de escuchar una de las frases más famosas de todo el Evangelio: «Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mt 22,21).

Jesús responde con esta frase irónica y genial a la provocación de los fariseos que, por decirlo de alguna manera, querían hacerle el examen de religión y ponerlo a prueba. Es una respuesta inmediata que el Señor da a todos aquellos que tienen problemas de conciencia, sobre todo cuando están en juego su conveniencia, sus riquezas, su prestigio, su poder y su fama. Y esto ha sucedido siempre.

Evidentemente, Jesús pone el acento en la segunda parte de la frase: «Y [dar] a Dios lo que es de Dios». Lo cual quiere decir reconocer y creer firmemente –frente a cualquier tipo de poder– que sólo Dios es el Señor del hombre, y no hay ningún otro. Ésta es la novedad perenne que hemos de redescubrir cada día, superando el temor que a menudo nos atenaza ante las sorpresas de Dios.

¡Él no tiene miedo de las novedades! Por eso, continuamente nos sorprende, mostrándonos y llevándonos por caminos imprevistos. Nos renueva, es decir, nos hace siempre "nuevos". Un cristiano que vive el Evangelio es "la novedad de Dios" en la Iglesia y en el mundo. Y a Dios le gusta mucho esta "novedad".

«Dar a Dios lo que es de Dios» significa estar dispuesto a hacer su voluntad y dedicarle nuestra vida y colaborar con su Reino de misericordia, de amor y de paz.

En eso reside nuestra verdadera fuerza, la levadura que fermenta y la sal que da sabor a todo esfuerzo humano contra el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En eso reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad, no es un alibi: es ponerse manos a la obra para devolver a Dios lo que le pertenece. Por eso, el cristiano mira a la realidad futura, a la realidad de Dios, para vivir plenamente la vida –con los pies bien puestos en la tierra– y responder, con valentía, a los incesantes retos nuevos.

Lo hemos visto en estos días durante el Sínodo extraordinario de los Obispos –"sínodo" quiere decir "caminar juntos"–. Y, de hecho, pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio, con la mirada fija en Jesús. Ha sido una gran experiencia, en la que hemos vivido la sinodalidad y la colegialidad, y hemos sentido la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada, con premura, a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido.

Por el don de este Sínodo y por el espíritu constructivo con que todos han colaborado, con el Apóstol Pablo, «damos gracias a Dios por todos ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones» (1 Ts 1,2). Y que el Espíritu Santo que, en estos días intensos, nos ha concedido trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad, acompañe ahora, en las Iglesias de toda la tierra, el camino de preparación del Sínodo Ordinario de los Obispos del próximo mes de octubre de 2015. Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Señor quien da el crecimiento (cf. 1 Co 3,6).

En este día de la beatificación del Papa Pablo VI, me vienen a la mente las palabras con que instituyó el Sínodo de los Obispos: «Después de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad» (Carta ap. Motu proprio Apostolica sollicitudo).
Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia.

El que fuera gran timonel del Concilio, al día siguiente de su clausura, anotaba en su diario personal: «Quizás el Señor me ha llamado y me ha puesto en este servicio no tanto porque yo tenga algunas aptitudes, o para que gobierne y salve la Iglesia de sus dificultades actuales, sino para que sufra algo por la Iglesia, y quede claro que Él, y no otros, es quien la guía y la salva» (P. Macchi, Paolo VI nella sua parola, Brescia 2001, 120-121). En esta humildad resplandece la grandeza del Beato Pablo VI que, en el momento en que estaba surgiendo una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y con visión de futuro –y quizás en solitario– el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la fe en el Señor.

Pablo VI supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la «sagrada, solemne y grave tarea de continuar en el tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo» (Homilía en el inicio del ministerio petrino, 30 junio 1963:AAS 55 [1963], 620), amando a la Iglesia y guiando a la Iglesia para que sea «al mismo tiempo madre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvación» (Carta enc. Ecclesiam Suam, Prólogo).

El cardenal Montini estaba muy preocupado durante el cónclave, porque sabía lo que le esperaba. Durante sus quince años de papado, afrontó sin miedo los desafíos de su tiempo. Lo hizo con 7 gestos y hazañas sorprendentes.

Vendió la tiara
Como pensaba que el Papa no es un monarca, un año después del cónclave, renunció a la triple corona papal; la vendió y entregó el dinero a la Madre Teresa de Calcuta. Desde entonces, ningún Papa ha vuelto a usarla.

Un grupo de católicos americanos la compró por 1 millón de dólares. Hoy se custodia en el Santuario de la Inmaculada Concepción de Washington.

Primer Papa viajero
Pablo VI cambió la barca de Pedro por un avión. Visitó 19 países de los cinco continentes en 9 viajes. Estuvo en lugares como New York, Irán, Filipinas, Colombia y Portugal. Cuando regresó de Tierra Santa, Roma salió a las calles para recibirle con los brazos abiertos.

ROBERTO PAGLIALONGA
Autor, "La Chiesa in uscita di Paolo VI”
"En cada viaje pedía a los organizadores que le dejaran encontrar directamente a las personas, a las familias, ir a las periferias de las ciudades”.

Estuvo a 30 kilómetros de China
En 1970 visitó Hong Kong. Era geográficamente China, pero estaba bajo protectorado británico. Por eso, para no molestar a Mao, el gobernador David Trench se tomó vacaciones y no quiso ir a recibirlo.

ROBERTO PAGLIALONGA
Autor, "La Chiesa in uscita di Paolo VI”
"Es el primer Papa que ha estado geográficamente tan cerca de China. Así pudo, hablar directamente a este pueblo, con palabras sobre la paz y el amor”.

Abolición del índice de libros prohibidos
En 1966, Pablo VI eliminó el índice de Libros Prohibidos para los católicos, que existía desde hacía cuatro siglos.

P. GIANFRANCO GRIECO
Autor, "Pablo VI. He visto, he creído"
"Era un intelectual y al mismo tiempo una persona comprometida en el diálogo entre la Iglesia y el mundo. Sabía que había terminado una época y comenzaba otra”.

Tejió unanimidad en el Concilio Vaticano II
Consiguió triunfar en una misión casi imposible: poner de acuerdo a los 2500 obispos que participaron en el Concilio Vaticano II. Allí mostró su gran capacidad de mediación sin renunciar a la solidez doctrinal.

Puentes con la Iglesia ortodoxa
Decidió poner punto y final a mil años de recelos entre católicos y ortodoxos, y fue el primer Papa que se reunió con el más importante líder ortodoxo. Hizo todo lo posible para entablar una amistad directa y personal con él y abrió el camino para las buenas relaciones actuales. 

El valor del amor
Su encíclica Humanae vitae marcó el pontificado. La escribió en plena revolución sexual. Es un documento valiente porque en él afrontó la cuestión de los anticonceptivos y mostró el valor absoluto de la vida humana y del amor matrimonial. Y lo hizo a pesar de las fuertes presiones que recibió de varios cardenales, teólogos y consejeros.

ARZ. AGOSTINO MARCHETTO
Historiador del pontificado de Pablo VI
"Cuando inició su pontificado dijo: Estaré solo, debo estar solo, no puedo dejarme condicionar por otros. El carisma que me ha dado el Señor es personal”.

Falleció el 6 de agosto de 1978. Fue sobre todo un Papa intelectual, un punto de referencia sólido, en años de confusión cultural. Algunos días antes de morir dijo que siempre había intentado custodiar la fe y defender la vida humana. Ese es su legado.

«El gran Pablo VI», ha dicho en numerosas oportunidades el Papa Francisco, destacando el testimonio petrino del Papa Montini. En particular, su amor a Cristo, su amor a la Iglesia y su amor al hombre. «Pablo VI supo testimoniar, en años difíciles, la fe en Jesucristo. Resuena aún, más viva que nunca, su invocación: «¡Oh Cristo, Tú nos eres necesario!». (Discurso del Papa Francisco a peregrinos de la diócesis de Brescia, 22 de junio de 2013)

«A la Iglesia, a la queridísima Iglesia católica, a la humanidad entera, mi Bendición Apostólica», escribió el Papa Giovanni Battista Montini en su testamento espiritual, al cerrar los ojos «sobre esta tierra doliente, dramática y magnífica, implorando una vez más sobre ella la Bondad divina…».

De los archivos sonoros de nuestra emisora, les ofrecemos unos instantes, con la voz en español de Pablo VI, cuarto Papa de Radio Vaticano, cuyo pontificado empezó el 21 de junio de 1963, finalizando el 6 de agosto – solemnidad de la Transfiguración del Señor – de 1978, cuando, como él mismo escribió en su testamento espiritual, terminó su peregrinación terrena. Fecha, la del 6 de agosto, que coincide también con el mismo día que eligió como fecha para su primera encíclica Ecclesiam suam (1964).

Algo más de dos meses antes de su fallecimiento, el 31 de mayo de 1978, en su audiencia general de ese día, el Papa Montini reflexionó sobre «qué hace la Iglesia en medio del mundo contemporáneo tan ajetreado, en el trabajo febril, productivo y utilitario», para responder que «la Iglesia es madre y maestra y testimonia el amor concreto de Dios, recordando el mandato de Cristo a ir y enseñar a todas las gentes». En sus saludos en español, hizo hincapié en «la íntima felicidad que proporciona vivir según el Evangelio»:
«Queremos enviar a los fieles de lengua española un cordial saludo asegurándoles que están siempre presentes en nuestro recuerdo y en nuestra plegaria. Les agradecemos las constantes muestras de fidelidad y de afecto que testimonian al Sucesor de Pedro. A la vez, que les deseamos sientan la íntima felicidad que proporciona vivir según el Evangelio. Con estos votos y esperanzas les imparto la Bendición apostólica»
El Papa emérito Benedicto XVI asistirá este domingo a la beatificación de Pablo VI en la Plaza de San Pedro, según ha informado el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I. Además del Papa emérito, que fue creado cardenal por el nuevo beato, también participarán en la solemne ceremonia otros dos purpurados también creados cardenales por el pontífice autor de la ”Populorum Progressio”; se trata de cardenal Paulo Evaristo Arns, arzobispo emérito de Sao Paulo (Brasil) y cardenal William Wakefield Baum, Penitenciario Mayor emérito.

En la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto emerito della Congregación para los Obispo, junto con los padres Pierantonio Lanzoni, delegado episcopal para la promoción de la memoria de Pablo VI en la diócesis de Brescia, ciudad natal del pontífice, y vice postulador de la causa de beatificación, Antonio Marrazzo, C.SS.R., postulador de la causa de beatificación, y Davide Milani, portavoz de la diócesis de Milán de la que el cardenal Montini fue arzobispo entre 1954 y 1963, han ilustrado la figura del nuevo beato y su relevancia para la Iglesia contemporánea. En esta tarde del viernes 17 de octubre, en la Radio Vaticana, harán lo propio el cardenal Paul Poupard, Presidente emerito del Pontificio Consejo de la Cultura y el sacerdote Angelo Maffeis, Presidente del Instituto Paolo VI de Brescia; les acompañará Fausto Montini, sobrino de Pablo VI.

Miles de peregrinos asistirán a la beatificación y a los actos relacionados con ella, el primero de los cuales tendrá lugar mañana, sábado 18, en la basílica romana de los Doce Apóstoles, cuando el cardenal Angelo Scola, actual arzobispo de Milán presidirá las Vísperas. El domingo tendrá lugar la misa de beatificación presidida por el Papa Francisco el domingo a las 10:30 en la Plaza de San Pedro y el lunes 20, a las 09:30 en la basílica de San Pablo Extramuros. El cardenal Scola presidirá la misa de acción de gracias para los fieles de las diócesis de Milán y Brescia.
Pablo VI escribió durante sus 15 años de pontificado 7 encíclicas.

La última de ellas, la Humanae Vitae fue la más contestada de toda la Historia de la Iglesia.

P. ROBERTO REGOLI
Pontificia Universidad Gregoriana
"El shock de esta contestación fue tan fuerte que desde 1968 no publicará ni una encíclica más hasta su muerte. Publicará otros documentos, exhortaciones apostólicas, cartas, constituciones, pero nunca más una encíclica”.

Corría el año 1968. En la vieja Europa se respiraban aires de cambio, de crítica, de rebelión.

Las nuevas generaciones de estudiantes de finales de los 60 encontraron arcaicos y encorsetados los valores de sus padres, especialmente en temas de moral sexual.

P. ROBERTO REGOLI
Pontificia Universidad Gregoriana
"Pablo VI debe poner en práctica el Concilio Vaticano II en medio de una crisis mucho más amplia. Una crisis que va más allá de la Iglesia. Una crisis social, política, cultural”.

Ese fue el momento elegido por Pablo VI para publicar la Humanae Vitae. Un documento en donde habla de  la paternidad responsable y afronta problemas morales como los que plantea el uso de anticonceptivos. El Papa propone "respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial”.

La oposición de ambientes no católicos eran de esperar, pero lo que sorprendió fue el rechazo de muchos católicos.

P. ROBERTO REGOLI
Pontificia Universidad Gregoriana
"Eso nunca había pasado dentro de la Iglesia. Muchas encíclicas del siglo XIX fueron criticadas pero en ámbitos liberales pero nunca hubo una contestación así dentro de la Iglesia. Teólogos, pueblo de Dios e incluso obispos rechazaron su Magisterio”.

Pablo VI alertaba de las duras consecuencias para la familia que tenía el nuevo estilo de vida que se proponía en tantos ambientes: Infidelidad conyugal, pérdida de respeto a la mujer y la utilización de estos métodos como políticas de Estado.

En una entrevista publicada el pasado 5 de marzo, Francisco dijo que la Humanae Vitae fue en ese sentido profética, que Pablo VI "tuvo el coraje de ir contra la mayoría”, y "de defender la disciplina moral”.

El primer sínodo de Francisco será sobre la familia. No es casualidad que la beatificación de Pablo VI sea el 19 de octubre, el día en que concluye su primera parte.

El 21 de junio de 1963 Giovanni Battista Montini, fue elegido el Papa número 262 de la historia.

Su primera decisión fue continuar con el Concilio Vaticano II que unos meses antes había inaugurado su predecesor Juan XXIII. 

En 15 años de pontificado reformó la Curia. Instituyó un secretariado para los no cristianos, el sínodo de obispos y la prefectura de asuntos económicos de la Santa Sede. Reformó el Santo Oficio, escribió 7 encíclicas y fue el primer Papa en abandonar los muros del Vaticano para viajar por el mundo entero. En total realizó 9 viajes fuera de Italia por los 5 continentes. El último de ellos en 1970, cuando peregrinó a Extremo Oriente y Oceanía.

El Papa Francisco ha autorizado, este pasado viernes, la promulgación del Decreto referido al milagro, atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Pablo VI (Giovanni Battista Montini), Sumo Pontífice; nacido el 26 de septiembre de 1897 en la localidad italiana de Concesio y fallecido el 6 agosto de 1978 en Castel Gandolfo.

El Santo Padre autorizó al Dicasterio que comunique que el rito de la beatificación del Venerable Siervo de Dios Pablo VI tendrá lugar en el Vaticano, el próximo 19 de octubre.
Los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobaron un milagro atribuido a la intercesión del Papa Pablo VI.

Ahora el prefecto de este dicasterio, el cardenal Angelo Amato, deberá presentarlo al Papa para que dé su aprobación.

Se trata de la curación científicamente inexplicable de un bebé de cinco meses en el vientre de su madre. Se había roto la bolsa amniótica y el diagnóstico apuntaba a gravísimas malformaciones o fallecimiento. La mujer se negó a abortar y se enconmendó a la intercesión del Papa Montini. A los ocho meses el bebé nació sano. La curación se produjo en el año 2001 en Estados Unidos.

El Papa Benedicto XVI reconoció las virtudes heroicas de Pablo VI en el año 2012. 

La beatificación podría ser el 19 de octubre como broche de oro a la próxima reunión del Sínodo de los Obispos, un órgano constituido por el propio Pablo VI.

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