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  • “El poder de cada persona. Cada gesto cuenta”, lema de la campaña
  •  “Necesitamos la voluntad de todos”, afirman los obispos españoles
  • Emerge una sociedad mucho más frágil y vulnerable con una hoja de ruta más llena de incertidumbres que de certezas.
La Semana de la Caridad 2020 promovida por Cáritas en la festividad del Corpus Christi y que en el presente año tiene como lema central “El Poder de Cada Persona. Cada Gesto Cuenta”, se va a prolongar hasta el día 14 de junio. Una semana de profunda reflexión y que está enmarcada en un momento en el que la visibilidad de Cáritas y todo el trabajo que se realiza desde las Cáritas Diocesanas es más intenso y pensando siempre en las personas más necesitadas.

  • Medidas implantadas por la entidad ante la alerta sanitaria y la progresiva desescalada
  • De aplicación general en todos los servicios y programas operativos de la institución
 La Comisión de Crisis de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela reunida bajo la presidencia de Jesús García Vázquez, delegado episcopal,   aprobó las recomendaciones para el reinicio de los procesos de acogida  presencial en tiempos  de Covid19 y que son de obligado cumplimiento en  todos los servicios  y programas dependientes de la institución El director diocesano fue el encargado de presentar el informe elaborado por  técnicos y expertos en la materia, señalando que “la empresa debe garantizar la seguridad y la salud del personal a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo, adoptando cuantas medidas preventivas sean necesarias para su protección”.
El presente protocolo, se dice al inicio, pretende recoger las medidas más genéricas que la entidad ha de implantar para afrontar la alerta sanitaria provocada por el COVID-19 y la progresiva desescalada. Todo ello se desarrollará siempre en función de la evolución del actual escenario y en coherencia con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y las demás autoridades competentes en esta materia.
El Arzobispado de Santiago de Compostela acaba de hacer efectivas sus aportaciones a las entidades de carácter social que trabajan en pro de los más vulnerables y desfavorecidos, una medida necesaria sobre todo ante la situación provocada por la pandemia del coronavirus y la crisis subsiguiente. Un total de 150.000 euros que se distribuyen así: la Cocina Económica de Santiago 20.000 euros; la Cocina Económica de A Coruña 20.000 euros; Comedor franciscano, en Pontevedra 10.000 euros; Institución Benéfico Social Padre Rubinos, en A Coruña 10.000 euros; y Cáritas Diocesana 90.000 euros.

Como se sabe, en los presupuestos diocesanos, la atención a las necesidades sociales y pastorales constituye una prioridad. Y para ello son necesarias las aportaciones de los fieles, que se pueden realizar a través de la parroquia o de la Administración diocesana en nº de cuenta: ES38 2080 3561 9330 4000 3487 de ABANCA, o en el portal www.donoamiiglesia.es tratando de aliviar las consecuencias generadas por la pandemia.
Archicompostela
Cáritas vuelve a convertirse en el colchón de los desfavorecidos a los que no llega, o no les basta, la ayuda de la administración. Y dos de sus delegaciones más potentes han vuelto a marcar diferencias: la de O Milladoiro, Teo e contorna, que ya contabiliza 1.100 personas atendidas durante la pandemia, y la de A Estrada, que acaba de terminar su campaña de recogida de alimentos con cinco toneladas de víveres y mil euros.

Comenzado por la sección del entorno de Santiago, sus responsables explican que han atendido “a 1.100 personas, y las 315 familias a las que pertenecen son núcleos en situación de vulnerabilidad y riesgo de pobreza extrema”, ya que han visto reducidos de “manera muy significativa” sus ingresos mensuales. En concreto, dan fe de que de ese total, más de la mitad declara no tener ingresos, y que la inmensa mayoría reside en la mayor de las urbes de Ames, O Milladoiro, ya que en Teo apenas suponen el 5 por ciento. Asimismo, el 61 % de las familias beneficiarias “tienen niños” a su cargo.

Ya en la comarca de Tabeirós-Terra de Montes, el pasado fin de semana daban por rematada su Operación recogida alimentos para Cáritas, organizada también por la firma Caetano Fórmula (Renault de A Estrada), el Concello y Acoe, con el mencionado resultado de cinco mil kilos de comida y unos mil euros en efectivo. En ese acto de cierre estuvieron presentes “los ediles Juan Constenla, Amalia Goldar, el gerente de Renault José Luis, Manolo, Pablo, Nacho, el director de Cáritas José Manuel Vázquez, Lourdes y Malena”, aportaban sus valedores.

Dicha operación, impulsada y llevada a cabo por el personal de Renault los días 18 y 23 de este mes, “fue totalmente un éxito, pues se cumplieron los objetivos marcados por los organizadores”, confirmaban a este diario. Además, durante el transcurso de esas dos jornadas, el trasiego de personas que traían alimentos y llevaban pantallas regaladas por Renault fue “continuo”, agradeciendo los presentes el alto grado de solidaridad que se logró alcanzar.

Desde la dirección de Caritas Parroquial en A Estrada, José Manuel Vázquez divulgaba su inicial “pesimismo” debido a la época en la que se lanzó este proyecto, “pero viendo el desarrollo de las dos primeras horas, mi pesimismo se transformó en optimismo, y aumentando por veces de tal forma que tenía que pellizcarme para creer lo que estaba viendo”, concluía.

Fuente: El Correo Gallego
pastoralsantiago.es
  • La pandemia está golpeando con mayor dureza a los hogares que antes del impacto de la Covid-19 estaban en situación más vulnerable
 Con motivo  del  Día Internacional de las Familias, Cáritas llama la atención sobre el impacto del coronavirus en las condiciones de desprotección de las familias más vulnerables, que están agravándose a causa del confinamiento y la ausencia de ingresos. Si antes de la actual pandemia el proceso de integración de muchas familias y hogares españoles en situación de pobreza y exclusión social se mostraba todavía débil en su recuperación e inestable en su duración, ahora el retroceso está siendo importante.

Situación al límite

Los equipos diocesanos y parroquiales de Cáritas en toda España , entre ellas la Diocesana de Santiago de Compostela, están siendo testigos directos de cómo la economía de muchas familias está al límite y cómo son muchos los hogares que han visto como uno o los dos progenitores se han quedado sin empleo, con las consecuencias materiales y psicológicas que ello conlleva. Y aunque el Estado, garante de sus derechos fundamentales, está invirtiendo importantes recursos de apoyo, estos no llegan a cubrir la protección que requieren las familias en situación de mayor fragilidad.

A la crisis sanitaria actual, inmediatamente le seguirá una crisis económica y social cuya punta comienza ya a vislumbrarse. Así están convencidos en el seno de Cáritas, si bien matizan que «todavía es pronto» para valorar el impacto del covid-19 en la economía de las familias, «pero nosotros esperamos un pico a nivel social (…). Esto va a ir a más. Los ERTE no se están cobrando y esperamos que gente que no está acostumbrada, que no está en el circuito, como es el estudiante que estaba en prácticas o el operario que estaba contratado un mes y no ha cobrado… Y todos ellos tienen que comer. Están empezando a aparecer».

Así de contundente se muestra Íñigo Arranz Roa, responsable del Programa de Personas Sin Hogar de la diócesis de Santiago, a la que pertenece Pontevedra, quien estima que en esta ciudad y su entorno Cáritas puede estar brindando atención a cerca de un centenar de familias en situación de necesidad. Se trata, según resalta, de una labor que se ha mantenido, pese a que «el perfil del voluntariado es el de gente mayor y no podemos exponerla».

En cuanto a los medios y alimentos de que dispone esta oenegé, Arranz Roa aclara que, «de momento, vamos tirando. Tuvimos un problema al principio con la ropa y tuvimos que tirar de los roperos, pero la verdad es que la gente… han aparecido iniciativas muy bonitas. Incluso, la gente se acerca con tartas los días de fiesta y en Pontevedra, una médica se ofreció para venir una vez a la semana».

Al margen de esta labor, en los primeros compases del estado de alarma se habilitó el pabellón multiusos de A Xunqueira para acoger a gente sin hogar, otro de los ámbitos de actuación de Cáritas. Con una capacidad para una treintena de personas, llegó a rozar en alguna ocasión el completo al acoger a unas veintisiete personas, mientras que este domingo eran dieciséis o diecisiete los usuarios contabilizados.

«En este tiempo no hubo ni un solo problema -destacó Íñigo Arranz-, salvo una persona que tuvieron que ingresar porque dio positivo y luego hubo que desinfectar hasta reabrir todo el dispositivo. No ha habido ningún tipo de conflicto e, incluso, personas que nunca mostraron algún tipo de adherencia han convivido sin ningún tipo de problemas».

Fuente: La Voz de Galicia
Existen hombres intrépidos. Manuel lo demostró como buen “lobo de mar” durante su profesión de Marino Mercante. Pero lo demuestra día a día. Durante la pandemia estuvo afectado por el coronavirus. Una vez repuesto, no dudó en presentarse de nuevo en un “puerto” donde hay mucha necesidad: Cáritas parroquial.
La actividad de atención primaria de Caritas parroquial ha continuado en Ortoño durante el tiempo de la pandemia. Las voluntarias, que habitualmente desempeñan su labor desde un local situado en Bertamiráns, el núcleo con mayor población de la parroquia,  se han adaptado a las exigencias sanitarias del momento. Unas 80 familias se benefician de las ayudas de Cáritas durante todo el año y estos días también han encontrado amparo en la institución de la Iglesia.
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En plena Costa da Morte, la actuación de Cáritas no se detiene. Como un deseo de convertir el lugar en “Costa da Vida”. La pandemia ha retrasado el estreno “institucional” de una entidad, con sede en Corcubión, que coordinará la labor caritativa de las 7 parroquias, según el modelo de funcionamiento conjunto que ya se sigue para la formación o el culto. Pero este trabajo no entiende sólo de estructuras y papeleo, por lo que la atención primaria de unas 60 familias se mantiene en funcionamiento.

Otra de las facetas que el equipo de voluntarios lleva a cabo se centra en las visitas de enfermos y personas dependientes; en el asesoramiento laboral, el acompañamiento en el duelo u otras emergencias que se presentan. El contacto semanal con los mayores o quienes viven solos, también se vuelve una prioridad durante la época del confinamiento, algo que ya estaba previsto implantar desde la sede de la futura Cáritas Interparroquial: un espacio para la escucha y la atención personalizada.

Además, se está llevando a cabo un voluntariado con el ayuntamiento de Cee y la Cruz Roja. El trabajo consiste en ayudar con el reparto de las compras a la gente que así lo solicite, especialmente el de los productos de farmacia y alimentación. hay que sumar también ayudas económicas realizadas por la Unidad Pastoral, que se mantienen en el anonimato.
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Como trabajadora social y técnico del departamento de Animación Comunitaria, mi labor en los Servicios Generales de Cáritas Diocesana de Santiago comprende varias tareas, diferentes entre sí, pero cimentadas todas sobre una misma base: el acompañamiento. Una de ellas, desarrollada junto a mis tres compañeros de departamento, consiste en estar al lado de los equipos de las más de trescientas Cáritas parroquiales y cinco interparroquiales existentes en nuestra Diócesis, y de los programas diocesanos que Cáritas tiene por todo el territorio. En este sentido, nuestro principal objetivo es intentar que dichos equipos se sientan arropados por la Institución a la que pertenecen, que poco podría hacer si no contase con el trabajo constante y la generosidad de todas las personas que los forman.
  • Más de 900 personas atendidas por Cáritas de la UP de Milladoiro, Teo e Contorna desde el inicio de la emergencia
  • Estas personas forman parte de 265 familias con menores a cargo.
  • Seguimos realizando un llamamiento a particulares y empresas porque la demanda de ayuda continúa.
Cáritas de la Unidade Pastoral de Milladoiro, Teo e Contorna lleva atendidas a más de 900 personas desde el comienzo de la emergencia por el COVID-19. La ayuda que se les facilita consiste en alimentos de primera necesidad, medicación y artículos básicos de higiene personal. Valoramos y agradecemos las donaciones realizadas desde empresas y particulares hasta el momento, pero no podemos olvidar y resaltamos que la emergencia continúa y la ayuda de la población sigue siendo necesaria.

  • Respetando las medidas sanitarias mantienen su labor de atención de forma más restringida.
Los trabajadores que forman parte de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela comparten la misma misión: acoger, escuchar, y acompañar a las personas que en estos momentos están viviendo momentos tan difíciles. El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en su condición de presidente de Cáritas Diocesana, alaba la labor desarrollada por los trabajadores de la entidad “muchas veces callado a favor de los más más necesitados, a favor de la dignidad humana que es el centro de nuestra acción caritativa y social de la diócesis”.
Las elevadas cifras de fallecidos que se ha cobrado la pandemia subraya aún más si cabe la tarea casi “sagrada” del cuidado a los mayores. Una de las congregaciones cuyo carisma en la Iglesia se enfoca al “ejercicio de la caridad con los ancianos más vulnerables, acogiéndolos en un ambiente de familia y atendiendo todas sus necesidades: materiales, de afecto y espirituales” es la de la Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Movidas por el desvelo hacia sus usuarios, han reforzado al máximo las medidas sanitarias de protección en su Residencia de Caldas.

“Hemos tenido muchísima suerte”, comenta la Madre Anatolia, superiora de la Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Caldas de Reis. “En los primeros días del mes de marzo se constiparon dos hermanas y ocho ancianos”. Así comenzó una odisea con bastante cobertura mediática y miedo en el cuerpo. Una de las doctoras que colabora con la Institución, les animó a pedir los test del coronavirus de inmediato. Con 77 residentes, 7 religiosas y 30 personas de plantilla, no podían arriesgarse. Era una mañana de domingo.

Esa misma tarde, el Servicio de Medicina Preventiva de Pontevedra trajo ya las pruebas. Detectaron la gripe A; se procedió igualmente al aislamiento de los enfermos. Quedaban dudas en la muestra tomada a una anciana, que acabó dando positivo de covid-19. “Inmediatamente nos pusimos a comprar el material sanitario”, relata la superiora. Gestiones complejas en Vigo y Madrid; material inservible que hubo que devolver, en algún caso… Una auténtica odisea.
Las visitas se cerraron desde el primer momento. Y así siguen. En confinamiento. El ritmo normal de la casa continúa. La anciana se recuperó bien, aunque le costó un poco el aislamiento riguroso de 15 días. “Los empleados también se portaron muy bien”. Las pruebas del resto de internos, de las religiosas y del personal dieron todas “negativo”.

Las familias de los mayores también lo pasaron muy mal al principio. Ante el revuelo mediático suscitado por el caso de coronavirus, llamaban con gran preocupación al centro. Se iban descartando el que su pariente estuviese infectado, pero el temor a los contagios se convertía en angustia. “Ahora, gracias a Dios, ya están todos más tranquilos”, añade la religiosa.

“Los primeros días les costaba no poder salir. La casa está muy céntrica y solían dar una vuelta por el pueblo. Ahora ya se han adaptado”. El seguimiento llevado a cabo desde el Hospital pontevedrés de Montecelo atestigua la tranquilidad reinante a estas alturas. Pero aconsejan no bajar la guardia. Con ese mismo centro, las religiosas han gestionado en envío de unas “Tablet”, con las que los ancianos y sus familias pueden comunicarse de un modo divertido. Se hablan. Se ven. Un detalle que aumenta la tranquilidad y la confianza dentro y fuera de la Residencia.
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Foto: Miguel Castaño
Nacido de entre los Voluntarios de Caridad de San Vicente de Paúl, junto a las religiosas del colegio marinense, el comedor social de la ilustre villa del Morrazo mantiene su servicio en tiempo de coronavirus. Sus casi 35 años de funcionamiento le convierten en un referente solidario para toda la comarca.
  • Preocupación por la pérdida del puesto de trabajo de miles de personas y apelación a la solidaridad diocesana
La preocupación por las consecuencias económicas derivadas del parón productivo provocado por la pandemia del COVID 19 y el confinamiento decretado por el estado de alarma, cuyo primer efecto es la pérdida del puesto de trabajo para miles de personas, ha hecho que durante los últimos días se hayan intensificado las conversaciones entre el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio y José Anuncio Mouriño, presidente y director de Cáritas Diocesana, respectivamente. Ambos planifican la necesaria labor de la entidad católica para cuando la sociedad, paulatinamente, vaya saliendo de casa. Se preparan, de manera especial, para responder a las dificultades de los más golpeados por el parón laboral.
Durante la época del coronavirus, las parroquias de esta amplia zona de la comarca de Bergantiños, mantienen la atención primaria y la preocupación por sus usuarios anuales. En esta zona rural de la diócesis, el contacto de proximidad con la gente permite estar más al tanto de su problemática. Así, se han detectado dificultades por desahucios, deudas, desempleo, familias en riesgo de exclusión con niños, personas dependientes con escasos recursos, etc., etc. suele tratarse de casos bastante puntuales, además de la colaboración con alimentos frescos. Mientras dura el estado de alarma, se presta un servicio de ayuda a personas mayores para hacerles la compra, ir a la farmacia y otros recados útiles.
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Cáritas parroquial de Moraña mantiene la atención primaria de unas 16 familias. El coronavirus no ha detenido su labor. La acogida que se brinda a las personas en situación de riesgo se traduce en un acompañamiento muy cercano y en la preocupación por sus circunstancias actuales en tiempo de pandemia. Precisamente, el estado de alarma ha cortado la vida laboral de varias familias de la zona. Algunas ya han solicitado amparo de Cáritas y de otras instituciones. Se prevé un aumento durante los días venideros. Será necesario reforzar la cesta de la compra, las medicinas, la electricidad, el asesoramiento fiscal, etc. de unos cuantos núcleos familiares; tareas que ya se venían  llevando a cabo en los diversos encuentros semanales con los usuarios. Se planea el retomar con ímpetu renovado los cursos de formación para desempleados que se han detenido por el aislamiento domiciliario. Sólo con la capacitación laboral de este tipo se pueden incrementar las posibilidades de encontrar trabajo. Cáritas parroquial de Moraña constituye una referencia solidaria en toda la comarca.
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  • La Archidiócesis quiere contribuir a la dinamización económica y el mantenimiento del empleo, tratando de mantener su compromiso de rehabilitación de espacios religiosos
La  Iglesia en Santiago de Compostela, pese a la caída radical de aportaciones de los fieles en las habituales colectas de las Eucaristías, ya que no hay celebraciones comunitarias en los templos, por la alarma sanitaria y la imposición del estado de alerta por el Gobierno, sigue manteniendo sus aportaciones a Cáritas, las Cocinas Económicas de A Coruña y Santiago, el comedor de los Franciscanos en Pontevedra y la residencia Padre Rubinos, de A Coruña. De acuerdo con los datos facilitados por el ecónomo diocesano, Fernando Barros Fornos, la cifra que la Iglesia dedica a las tareas que atienden estas instituciones alcanza los 150.000 euros:
Cáritas Diocesana: 90.000 euros
Cocina económica A Coruña: 20.000 euros
Cocina económica Santiago: 20.000 euros
Comedor Franciscano de Pontevedra: 10.000 euros
Residencia Padre Rubinos  de A Coruña: 10.000 euros
TOTAL: 150.000 euros

El ecónomo diocesano ve “una parte positiva en todo esto, como es el tratar de implicar a los feligreses en lo que ya han comenzado a trabajar algunas parroquias: suscripciones anuales fijas que pueden ayudar a afrontar mejor momentos de dificultad como el actual”. El problema, para Fernando Barros, sigue siendo “el de aquellas parroquias que solo tienen capacidad de recibir ingresos a través del cepillo”. El reto es que la feligresía asuma como algo propio el mantenimiento y sostenimiento de su iglesia diocesana, en un contexto complicado económicamente, ya que se vislumbra una crisis productiva y de empleo.

Contribuir a la dinamización económica y solidaridad sacerdotal

 Por eso, igualmente, la iglesia diocesana de Santiago pretende contribuir en la medida de sus posibilidades a la dinamización económica y al mantenimiento del empleo. De ahí, la intención de mantener su compromiso de rehabilitación en espacios religiosos o en algunas parroquias, para contribuir a la dinamización de la actividad económica y favorecer así el mantenimiento del empleo en las empresas que se hacen cargo de las obras, de acuerdo al presupuesto inicial de la Archidiócesis.

A todo ello hay que sumar la iniciativa de los sacerdotes de realizar una aportación a Cáritas para atender las necesidades surgidas por la situación de las personas vulnerables a raíz de la pandemia del COVID 19.  Una propuesta compartida por toda la Provincia Eclesiástica de Santiago, a cerca de la cual monseñor Julián Barrio señaló en una carta el modo de hacerlo, indicando que cada sacerdote y diácono podría aportar lo que estimase conveniente según sus posibilidades.
Archicompostela
Vicaria de  Santiago de Compostela
Cáritas de San Cayetano, en la ciudad de Santiago funciona durante todo el año con una atención muy directa a los necesitados; primeramente, se centra en la escucha y el análisis de cada situación personal y espiritual. Se venía realizando cada miércoles de 10 a 11. Una vez estudiado su caso con el mayor rigor posible, los usuarios se integran en un plan de ayuda, de acuerdo con sus necesidades. Se procede a una entrega de alimentos y/o útiles de aseo personal, procurando el mayor amparo posible para los hijos pequeños de las familias, con el reparto de pañales, colonia, potitos etc.

Se atienden en la parroquia a 67 familias, un total de 194 personas, de las cuales 26 son niños menores de 8 años. En este tiempo del coronavirus, la labor de los voluntarios (sus edades entrañan muchos factores de riesgo sanitario, por lo que han recibido la recomendación de protegerse en el domicilio) no se ha detenido. Siguen con preocupación los avatares de todas las familias y mantienen contacto por whatsapp. En lo referente al reparto de atención primaria, mientras dure el peligro de contagios, se encarga el Banco de Alimentos.

***Esta Caritas Parroquial, atiende a los hermanos de las comunidades de: San Cayetano; Guadalupe, San Juan y San Silvestre.
pastoralsantiago.es
La crisis económica debida al confinamiento por la pandemia ya está produciendo situaciones de emergencia social para las que Caritas se sitúa, como siempre, en primera línea de batalla como la institución que mayor confianza despierta en la sociedad española.

Javier García-Cabañas, secretario general de Cáritas Diocesana de Toledo, ofrece algunos detalles de cómo está siendo la respuesta de esta institución católica a la situación actual, y lo que prevé para los tiempos inmediatos. 

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