«Una primera profundización se refiere a la dimensión humana de la formación sacerdotal. En el trato con los hombres y en la vida de cada día, el sacerdote debe acrecentar y profundizar aquella sensibilidad humana que le permite comprender las necesidades y acoger los ruegos, intuir las preguntas no expresadas, compartir las esperanzas y expectativas, las alegrías y los trabajos de la vida ordinaria; ser capaz de encontrar a todos y dialogar con todos. Sobre todo conociendo y compartiendo, es decir, haciendo propia, la experiencia humana del dolor en sus múltiples manifestaciones, desde la indigencia a la enfermedad, desde la marginación a la ignorancia, a la soledad, a las pobrezas materiales y morales, el sacerdote enriquece su propia humanidad y la hace más auténtica y transparente, en un creciente y apasionado amor al hombre.

Al hacer madurar su propia formación humana, el sacerdote recibe una ayuda particular de la gracia de Jesucristo; en efecto, la caridad del buen Pastor se manifestó no sólo con el don de la salvación a los hombres, sino también con la participación de su vida, de la que el Verbo, que se ha hecho «carne» (cf. Jn 1, 14), ha querido conocer la alegría y el sufrimiento, experimentar la fatiga, compartir las emociones, consolar las penas. Viviendo como hombre entre los hombres y con los hombres, Jesucristo ofrece la más absoluta, genuina y perfecta expresión de humanidad; lo vemos festejar las bodas de Caná, visitar a una familia amiga, conmoverse ante la multitud hambrienta que lo sigue, devolver a sus padres hijos que estaban enfermos o muertos, llorar la pérdida de Lázaro... Del sacerdote, cada vez más maduro en su sensibilidad humana, ha de poder decir el Pueblo de Dios algo parecido a lo que de Jesús dice la Carta a los Hebreos: «No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado» (Heb 4, 15)» 

(Exhortación apostólica postsinodal Pastores dabo vobis, n. 71)

Acciones para el curso 2018/2019
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XXVIª Semana de Formación Permanente del Clero de Galicia: “25 anos das Xuntanzas dos Cregos de Galicia: Vivindo a Comuñón”. Organizada por las Delegaciones Para el Clero de las diócesis gallegas. Monasterio de Poio, del 10 al 12 de septiembre de 2018.

El ponente principal será Mons. Carlos Simón Vázquez, de la Congregación de Laicos, Familia y Vida.

Formación Permanente en las Vicarías: Tendrán lugar en el primer cuatrimestre del año 2019, en las cuatro sedes habituales. Fechas definitivas:
- A Coruña: 28 enero, 25 febrero, 25 marzo
- Santiago:  4 febrero, 4 marzo,  1 de abril
- Vimianzo:  21 enero, 18 febrero,  18 marzo
- Pontevedra: 14 enero,  11 febrero, 11 marzo


Temática: Liturgia, Religiosidad Popular y oración, Ideología de género, Contabilidad práctica parroquial, Sínodo de los Jóvenes,…

Excursión - Peregrinación de la Semana de Pascua. Del 22 a 26 de abril de 2019.

Encuentro de Navidad del Clero joven. (Sacerdotes ordenados en el Pontificado del actual  Arzobispo): 27 de diciembre de 2018.

Convivencias con los sacerdotes ordenados en los últimos 6 años: Habrá 3 encuentros en el curso. Primer encuentro: 5 de noviembre (llegando la víspera), en la Casa de Ejercicios de Santiago.

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