Jesucristo se refirió en múltiples ocasiones a los que tienen ojos y no ven. Desde luego, se refería a los que son ciegos para los valores del Reino. Pero el padre Mike Joly, quien sirve en la diócesis de Richmond (Virginia, Estados Unidos), es ciego desde los cinco años de edad y es capaz de ver la riqueza tanto de su vocación sacerdotal como, por ejemplo, de la Santa Misa, a la que considera “el pegamento universal”.
La historia del padre Joly la cuenta Jim Graves en la página digital Our Sunday Visitor Newsweekly (OSV); en una nota publicada originalmente el 9 de septiembre de 2013. En el reportaje se narra cómo este pastor de la parroquia de Santa Juana de Arco, en Yorktown, “trae calidez y energía a su ministerio”.

Actualmente –según se puede leer en el trabajo que hizo Graves para OSV—el padre Joly cuenta con 51 años de edad, habiendo nacido en el seno de una familia católica (octavo de diez hijos) en Cumberland, Rhode Island. Su ceguera proviene de que a los cinco años le extirparon un tumor cerebral benigno, pero los cirujanos presionaron el nervio óptico del pequeño y lo dejaron ciego de por vida.

“Estuve en el hospital por más de un año y dos veces morí en la mesa de operaciones”, dijo el padre Joly a Graves. Y añadió: “Es fascinante, al mirar hacia atrás, que Dios en su Providencia tenía un plan para un hombre tan débil como yo”.

Lejos de amilanarse, el padre Joly hizo vida de niño normal, incluyendo deportes con esquí acuático o acampadas con los amigos de la escuela. “Creo que no sabía que estaba ciego cuando era niño”, dijo a Graves. “Yo quería hacer todas las cosas que los otros niños estaban haciendo. Es un milagro que nunca me haya roto un hueso”, añadió.

Se interesó por la música y dirigió, siendo muy joven, un coro parroquial. Más adelante, tras escuchar una y otra vez los evangelios, se sintió “afectado por la profundidad de la palabra de Dios”. Hizo retiros y condujo misiones, lo que lo fue afianzando en su vocación.

¿Ver? No necesariamente

Según cuenta a OSV, al padre Joly, desde entonces, “le encanta la Santa Misa” pues es “el pegamento que mantiene el universo unido; pero no crea una conversión, sino que alimenta una conversión”, dijo a Graves.
Tras pasar por algunas vicisitudes, incluso laborales, finalmente y tras intensas jornadas de oración y discernimiento, entró al Seminario de Santa María, en Baltimore “en un momento en que era inaudito que un ciego fuera aceptado”.

Según consigna el reportaje de Jim Grave, el padre Joly fue ordenado sacerdote en 1994 y desde 2009 fue asignado a la parroquia de Santa Juana de Arco. donde actualmente ejerce su ministerio y, a pesar de su ceguera, dice el sacerdote de Yorktown, “sé cómo funcionar como un ciego”.

Los parroquianos de Santa Juana de Arco describen al padre Joly como “cariñoso y cálido”; mientras que monseñor Patrick Golden, rector de la Catedral del Sagrado Corazón de Richmond, señala que es “un sacerdote muy directo, de principios y auténtico” y el sacristán de la parroquia, Jerry Wilkins, dice a OSV: “No importa dónde esté, siempre está evangelizando”.

Además de su acción sacerdotal, el padre Joly –según hace un recuento Graves en su reportaje—es músico (ya ha grabado un disco intitulado “Never More Me”), viajero incansable (ha estado en la India), políglota (aprendió español en Ecuador) y peregrino (has estado cuatro veces en Israel y ha hecho el Camino de Santiago en España, entre otras aventuras espirituales.

Tras una etapa difícil, cuando tenía veinte años, el padre Joly ha podido ir encontrando su propio camino y haciendo que su ceguera “ya no sea una carga”. Y termina diciendo en el reportaje de Jim Graves (quien escribe desde California para OSV): “A veces hay feligreses que me preguntan: ‘¿Te gustaría volver a ver?’ Yo les contesto: “No necesariamente”.
Con información de OSV Newsweekly
Aleteia
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