Falleció D. José en su casa, rodeado de sus familiares y con los auxilios médicos oportunos que le hicieron llevadera su enfermedad. También tuvo los auxilios espirituales. La familia no dudó en llamar a las 11 de la noche a un sacerdote para que le atendiera en esos últimos momentos con la Unción de enfermos. Otro sacerdote le visitó poco antes y le rezó varias oraciones especialmente a la Santísima Virgen.
También había estado con él, el Sr. Arzobispo sirviéndole de consuelo su visita. La visita del Pastor.
Yo le recuerdo como un sacerdote amigo de sus amigos, cordial, acogedor y dispuesto a obsequiarte invitándote enseguida a comer con él. Le gustaban las visitas y era muy hospitalario.
Le vi en los últimos meses con aspecto cansado, pero a pesar del cansancio no dejaba sus principales compromisos de bodas, bautizos o funerales. Lo hacía con mucho esfuerzo y por complacer a sus feligreses y amigos.
Fue amante de la confesión como el Cura de Ars o el P. Pio. En los años santos pasaba mañanas enteras confesando en la Catedral de Santiago, prestando ese gran servicio a las almas.
Era párroco de San Pedro de Salgueiros (Bandeira, Vila de Cruces), fue ordenado en 1972..
Presidió su entierro el Sr.Arzobispo D. Julián Barrio Barrio quien hizo reflexiones sobre la Eucaristía y la muerte. También sobre la fidelidad de D. José y su capacidad para hacer sentir su amistad y dejarse querer.
Al final de la Misa dijo unas palabras desde la amistad y cercanía , el párroco de Vila de Cruces D. Andrés Trinquete.
Dijo de él que era un hombre de gesto amable, deseoso de mantener tradiciones y costumbres, fue ejemplar en la enfermedad, nunca se le oían quejas , decía lo que la había pasado pero añadía siempre: "estou ben". Estaba despreocupado y optimista.
Se apoyaban cada día en la fe que le mantenía en pie y, la devoción a María, le sostuvo en sus momentos de noche oscura. ...
Asistieron unos 50 sacerdotes y cientos de feligreses
