Tras la celebración en Roma del Jubileo
de los Enfermos y de las Personas con diversidad funcional el pasado
domingo 13 de junio, conversamos con el Secretario del Consejo
Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, Monseñor Octavio Ruiz Arenas quien describe cómo se llevó a cabo este evento jubilar.
“Este Jubileo de las personas enfermas ha sido muy emocionante
para todos porque se trató del esfuerzo que hicieron tantas personas
para venir a Roma a estar con el Papa, recibir la catequesis, atravesar
la Puerta Santa y sobre todo estar en la Eucaristía que se llevó a cabo
el domingo”.
“Fue un esfuerzo muy importante no solo de los enfermos sino también de aquellos que los acompañaron… fue un encuentro conmovedor
ver a estas personas que están marcadas por el dolor, por el
sufrimiento, pero con un rostro lleno de alegría, de gozo, de saber que
venían a encontrar al Señor, Aquel que con tanta dulzura y ternura a lo
largo de su vida tuvo una especial preocupación por los enfermos,
actitud que ciertamente llevó a que muchos renovaran su fe y pudieran al
mismo tiempo sentir que Dios estaba a su lado, que les daba una mano,
que estaba realmente el Señor mostrándoles su Amor, su Misericordia”.
En el caso de la Misa presidida por
el Papa, muchos de los peregrinos enfermos participaron activamente en
esta celebración, además fue la primera vez que se ha visto en el
Vaticano una representación del Evangelio…
“Se quiso que muchas de las personas que
tenían algunas limitaciones participan activamente y yo creo que esto
era un signo porque muchas veces, como decía el Papa, se esconde al enfermo,
se trata de ocultar su realidad de sufrimiento, de dolor, muchos que
sintieran vergüenza que en su familia hubiera una persona [con
discapacidad] de tal manera que todo esto nos muestra que era necesario
que se viera que personas, por ejemplo, que tienen el síndrome de Down,
personas que pueden estar en una silla de ruedas, personas incluso
ciegas pueden comunicar de una manera viva el Evangelio”.
“Se permitió que se hiciera esta
representación en el Vaticano, como se sabe la primera vez, porque
tratándose de muchas personas, incluso sordos, personas que no podían
estar atentos, a pesar de que hubo tantos que se comunicaban a través
del lenguaje especial para ellos, sin embargo pudieran ver de una manera
más viva la representación del Evangelio. Yo creo que fue una muestra
de lo que se puede hacer para que el Evangelio llegue al corazón de las personas,
que se entienda la esencia, y en este caso era mostrar el Amor, la
Misericordia del Señor tal como nos lo narraba el Evangelio de Lucas”.
Mensaje para la audiencia de Radio Vaticano:
“Sin duda alguna vivamos este Jubileo
con inmenso gozo y con profunda alegría, nos queda todavía medio año, en
el que no solamente aquí en Roma sino en nuestras distintas comunidades
a lo largo de todo el mundo está la Puerta Santa que nos ofrece la
oportunidad de decirle al Señor: aquí vengo, yo quiero que Tú me
acompañes, quiero recibir el sacramento de la Reconciliación, quiero
sentir tu ternura y tu comprensión. Es una oportunidad, no solamente
para ello, sino para reforzar nuestro compromiso, decir cada uno de
nosotros testigos del Amor del Padre”.
AgenciaSIC