El sacerdocio no es un oficio u una obligación, sino un Don que debéis acoger con temor y humildad. No lo convirtáis en un mérito o en una carga. Administrad fielmente este tesoro que os otorga la facultad de decir y hacer aquello que sólo el Hijo de Dios, puede decir y hacer en verdad.
Extracto de la Homilía de Don Julián Barrio





































































