El papa autorizó este jueves a la Congregación de las Causas
de los Santos a promulgar el decreto relativo a “las virtudes heroicas
de la Sierva de Dios María Antonia de Jesús (nacida: María Antonia
Pereira y Andrade), monja profesa de la Orden de las Carmelitas
Descalzas; nacida en El Penedo el 5 de octubre de 1700 y fallecida en
Santiago de Compostela el 10 de marzo de 1760. La declaración de
“Venerable” es el segundo de los cuatro pasos para declarar la santidad.
María Antonia Pereira fue madre de familia y fundadora del Carmelo de
Santiago de Compostela. El decreto aprobado por el papa reconoce que
vivió las virtudes cristianas en grado heroico. Esto supone que se la
considera digna de veneración popular y se aconseja conocer sus
escritos, imitar sus virtudes y pedirle favores de cualquier tipo.
María Antonia dedicó su vida a servir a los demás de muy diversas maneras,
sobre todo como maestra de espiritualidad: primero de un grupo de
chicas en Bayona, y después de carmelitas en diversos conventos en los
que fue priora.
La fundación del Carmelo de Santiago de Compostela, que había
solicitado personalmente al rey Felipe V en Granada, se realizó en 1748.
Su fama de santidad llevó incluso a la reina doña Bárbara de Braganza a
visitarla en el monasterio de Santa Ana de Madrid, y a centenares de personas a ir a conversar con ella
en el torno del convento de carmelitas descalzas de Santiago hasta su
fallecimiento en 1760. Al año siguiente, la Orden del Carmen inició la
recogida de testimonios sobre su santidad de vida.
Fue una mística excepcional y original ya que estuvo casada doce años
y tuvo dos hijos. Lo novedoso de su ejemplo es que entró en el Carmelo
femenino de Alcalá de Henares el mismo día que su marido ingresaba en el
Carmelo masculino, el 19 de marzo de 1734. Sus hijos, Sebastián y
Leonor, se harían más tarde dominicos.
La declaración de Venerable llega pocos días después de que en Cuntis
se celebrase el VII congreso dedicado a la “monxa do Penedo”.
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