Experiencias sobre educación y acompañamiento de la persona ha sido
el tema de una mesa redonda que ha tenido lugar en la recta final del
congreso que sobre el 50 aniversario del Mayo del 68 ha tenido lugar
estos días en la Universidad Francisco de Vitoria. Se presentaron tres experiencias concretas en las que la persona y la familia se ponen en el centro y se las apoya en sus necesidades particulares y afectivas.
Participaron Nieves González Rico, directora del Instituto Desarrollo y
Persona de la Universidad Francisco de Vitoria; Tugdual Derville de la
Asociación Alliance VITA, de París; y Sonia González, profesora de
Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria, que compartió la
importancia del acompañamiento para los jóvenes, parejas y familias.
Nieves González Rico durante su presentación
Nieves González, directora del Instituto Desarrollo y Persona de
la Universidad Francisco de Vitoria, presentó el Centro de Atención
Integral a las Familias, a la que ha denominado como "una familia
para las familias" que ha realizado más de 3.000 intervenciones en 3
años de existencia y ha apuntado que "para un niño la verdad es amor. La
falta de amor en la infancia, o privar a los hijos del lugar que les
corresponde para que primen los intereses de otras personas, producen
heridas en el corazón, recelos y temores que en el futuro hacen a las personas más vulnerables ante el poder".
Por esta razón, este proyecto se dirige a padres que necesitan ser
acompañados, a los docentes o a agentes de pastoral que trabajan con
niños, jóvenes y familias, entre otros destinatarios. Además de cursos y
la generación de materiales, el Centro también ofrece terapia
matrimonial y familiar.
Tugdual Derville, delegado general de la Asociación Alliance VITA de París
ha presentado "la familia como un ecosistema que hay que proteger, como
la primera estructura política que hay que defender y como fuente de
prosperidad que hay que fomentar. Para nuestro tiempo líquido la
mejor propuesta es una familia estable, un oasis de amor y de verdad que
nos permite volver a tejer la sociedad rota".
En sus palabras defendió a la familia frente al intrusismo del Estado
que pretende quitar la autoridad de los padres sobre los hijos para
quedársela él. Frente a este totalitarismo alabó las virtudes de la
familia como organización, aunque es consciente de que no existe la
familia perfecta. En cualquier caso, es la primera estructura política
en donde además se da una autoridad legítima, existe una “Magistratura
paritaria, se adoptan leyes para sus hijos y cada padre es soberano”. Se
trata de una “pequeña democracia: donde se concilia la libertad con la seguridad de los hijos”.
Además en su defensa de la familia, puso en valor que el trabajo
gratuito que aporta este núcleo primero de la sociedad representa el
tres cuartas partes del PIB en países como Francia, colabora con la
economía cuando hay problemas como el paro o fracasos personales, y
acompaña a la persona en momentos críticos como el nacimiento y la
muerte. Por el contrario las familias rotas, o las monoparentales, viven
bajo el umbral de la pobreza y en profunda soledad. Concluyo su
experiencia de apoyo a la familia señalando que “ante el pensamiento
único que se impone, se necesitan oasis de libertad, y ahí entra la
familia. La familia es luz en las tinieblas”.
La última en intervenir ha sido Sonia González, profesora de Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria,
que ha comentado que "no podemos crecer sin ser acompañados y sin
acompañar a otros. No hay acompañamiento verdadero sin crecimiento". Su
participación se detalla más ampliamente en otra noticia de Religión en Libertad.
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