El pontífice cerró los trabajos del Sínodo con
un saludo final de agradecimiento a los participantes y pidió renovar la
misión que no termina con un documento
“La
madre Iglesia es santa pero los hijos somos pecadores, a causa de estos
pecados la Iglesia es acusada y perseguida para ensuciarla. Es el
momento de defenderla”, dijo el papa Francisco al cerrar los trabajos
del Sínodo dedicado a los jóvenes realizado en el Vaticano este sábado
27 de octubre de 2018.
En su saludo final, el Papa agradeció y recordó que el resultado del
evento va más allá de un “documento” y manifestó que se trató de un
espacio “protegido”, no de “la discusión de un parlamento para que el
Espíritu” pudiera actuar.
El Pontífice destacó que el Sínodo es un espacio protegido. Por ello,
la “información que se da es general, no lo mas particular, los
nombres, los modos de decir las cosas. Este ha sido un espacio
protegido. No nos olvidemos de esto. El Espíritu Santo que trabajo aquí”.
En segundo lugar, explicó que el resultado del Sínodo va más allá de un documento. “Yo no sé si este documento afuera hará algo. Pero, si sé que debe hacer en nosotros: Debe trabajar en nosotros”.
El obispo de Roma indicó que luego del trabajo de la comisión, el
estudio y la aprobación ahora “el espíritu nos da a nosotros el
documento para que trabaje en nuestro corazón. Somos nosotros los
destinatarios del documento”.
Exhortó a hacer “oración con el documento”. Invitó a “estudiarlo” y “pedir luz”.
En este sentido, pidió iniciar por “nosotros”. “Si, ayudara a muchos
otros mejor, pero los primeros destinatarios somos nosotros. El Espíritu
Santo hizo esto, en torno a nosotros”.
En tercer lugar, reflexionó en la Iglesia como madre. “Pienso en
nuestra madre, la Santa Madre Iglesia. Los últimos tres números sobre la
santidad hacen ver que nuestra madre es santa, pero los hijos somos
pecadores. Pecadores todos. No olvidar esa expresión de los padres, la
iglesia santa, la madre santa, con hijos pecadores”.
También indicó que “a causa de nuestros pecados, siempre el gran
acusador, aprovecha. Dice el primer capítulo de Job que gira por la
tierra intentando acusar. En este momento, nos está acusando
fuertemente. Y esta acusación se convierte en persecución”.
El Papa citó la persecución de los cristianos de Medio Oriente y
rememoró la intervención del cardenal Louis Raphaël I SAKO, Patriarca de
Babilonia de los Caldeos de la Iglesia de Iraq.
“Lo dijo el presidente hoy, su pueblo perseguido, en Oriente, y
tantas partes. Y también existe otro tipo de persecución, acusaciones
continuas, para ensuciar a la iglesia. La iglesia no puede ser
ensuciada. Los hijos sí, pero la la madre no, este es el momento de
defender a la Madre, con la oración”.
Por último, recordó que este fue el motivo por el cual había pedido a
los fieles de todo el mundo a rezar el Rosario y hacer la oración a San
Miguel Arcángel. “Es un momento difícil, porque a través de nosotros,
el gran acusador quiere atacar a la Madre, y a la Madre no se la toca”,
concluyó.
Francisco también bromeó con los jóvenes y 240 padres sinodales
presentes en el aula: “Vimos como se pasa de un texto mártir a una
comisión mártir, la que hizo el documento, con tanto esfuerzo y tanta
penitencia”.
“Gracias a los jóvenes que nos portaron su música acá en el aula.
Música es la palabra diplomática para decir “ruido” (risas de los
asistentes).
Por su parte el cardenal Sako en nombre de los presentes manifestó el
apoyo al Papa Francisco: ”El árbol que da buenos frutos recibe el
lanzamiento de tantas piedras”, expresó en su discurso el Patriarca de Babilonia de los Caldeos, Jefe del Sinodo de la Iglesia Caldea, Iraq.
“Santo Padre estamos con usted, recuerde que millones de fieles rezan
por usted” y ellos “esperan un mundo de justicia y de paz”. El llamado a
no olvidar a los cristianos de Medio Oriente.
Aleteia