El sacerdote Bruno Bérchez
es párroco de tres parroquias en el barrio de Gracia de Barcelona,
labor que compagina con la de delegado de Juventud de la Archidiócesis,
tras haberse formado y ser expertos en distintos métodos de
evangelización.
Al igual que le ha ocurrido a miles de párrocos durante estas semanas se
ha enfrentado a una situación inédita debido al cierre de las iglesias y
la suspensión de las misas públicas debido a la pandemia del
coronavirus. En este tiempo se han multiplicado numerosas
iniciativas por parte de los sacerdotes para mantener el contacto con
sus feligreses. Una de las más recurrentes ha sido la retransmisión de
las misas a través de Youtube y otras herramientas como Zoom.
Pero WhatsApp, la gran aplicación mundial de mensajería
instantánea, ha tenido un papel fundamental en este tiempo de
confinamiento. Y según como se utilice puede ser una herramienta de
gran efectividad o por el contrario puede conseguir saturar aún más a
unos feligreses que en este tiempo han visto sus teléfonos móviles
saturados de mensajes.
Precisamente, sobre cómo crear una comunidad parroquial a través de WhatsApp habla mosén Bérchez en un vídeo publicado en el canal Parròquies OnFire,
donde ofrece algunos consejos para tener éxito con una aplicación que
está ya presente en la inmensa mayoría de los teléfonos móviles.
Este sacerdote considera que los grupos de WhatsApp pueden “ir muy bien” en este reto de “hacer Iglesia” en un momento en el que además los templos están cerrados.
Y aún cuando reabran, las redes sociales y las nuevas tecnologías
tienen ya un papel fundamental en la evangelización, incluso en el seno
de las parroquias.
Estos son 7 consejos para congregar con éxito una parroquia a través de WhatsApp:
1. ¿Grupos de WhatsApp abiertos o cerrados?
Cada grupo tiene capacidad para 256 personas pero se pueden crear más grupos si se excede este número. Ante la pregunta de crear un grupo abierto o cerrado, el padre Bérchez lo tiene claro: cerrado.
Esto significa que sólo el sacerdote o quien él quiera pueda ser el
administrador y pueda publicar. De lo contrario se corre el riesgo de
que el grupo se convierta en un bombardeo de spam.
“Tú controlas y diriges, un poco como en la Iglesia, donde hay uno que tiene la responsabilidad de guiar la comunidad.
También en el grupo de whatsApp tú y los que quieras son los encargados
de guiar esa comunidad virtual”, explica este párroco de Barcelona.
2. La libre circulación
Una vez que se ha decidido crear un grupo de whatsApp hay varios elementos a tener en cuenta. Uno de los más relevantes es que este tipo de grupos permite la “libre circulación”, pues “uno y entra cuando quiere” tras haber recibido un enlace con una invitación.
Bruno Bérchez alerta de algo ya frecuente. “Cada día me levanto con
diez whatsApp de curas que me envían sus meditaciones aunque yo no les
he pedido que me las envíen, y acaban siendo spam. Y aunque sea un spam
muy bueno sigue siendo spam”, asegura. En su opinión, lo bueno que
tienen este tipo de grupos es que permiten “entrar y salir” siendo
indispensable “respetar la libertad personal” de aquel que en un momento
dado decide ingresar o bien abandonarlo.
“No es bueno enviar posts arbitrariamente, pon un horario”,
recomienda este sacerdote, que insiste en que es importante que los
fieles “sepan cuando se va a subir algo, al igual que en la iglesia que
hay unos horarios”. El ritmo de vida es frenético, y para muchos no ha
disminuido durante el confinamiento, por lo que el tiempo es limitado y
“quieren saber cuándo habrá algo”.
4. Qué mensaje quieres enviar
Este sacerdote recomienda a sus compañeros y líderes parroquiales que
pueden gestionar estos grupos a que tengan en cuenta primeramente “qué
mensajes quieres dar, qué contenido”. Añade que “si es un grupo parroquial la gente espera alimento espiritual” y no contenidos deportivos, políticos o “tonterías”.
Mosén Bérchez pone un ejemplo de lo que él hace. “En mi parroquia
enviamos el Evangelio del día y una canción de Youtube que tiene
relación con ese Evangelio, también las lecturas del día, un pequeño
sermoncito del sacerdote, unas pequeñas oraciones que escribimos..,”.
Tiene que ser, “sencillo, claro, directo y que realmente pueda alimentar al pueblo de Dios, que es la razón de ser” de este grupo.
5. Inténtalo también con contenido propio
“Hay que ser cercanos. Atrévete a crear tus propios mensajes”.
En Whatsapp exiten los audios, así que una opción muy fácil y efectiva
es grabar un pequeño sermón o exhortación, “un comentario que no sea muy
largo, de unos dos minutos, que tenga un poco de chispa y transmita una
idea”. Este párroco también anima a utilizar el vídeo, pues a la gente
le gusta más porque además de escuchar al sacerdote puede verlo.
“Cercanía, sencillez, brevedad y mensaje directo con una idea para que llegue mejor”, recomienda.
Mosén Bérchez recalca que “no hay que olvidar que no es tu grupo parroquial, igual que la iglesia no es del cura”.
Existe un reto sobre cómo hacer que el grupo de whatsApp sea
participativo. “¿Por qué no animas a la gente a que haga un audio con
algún tema?”, pregunta el sacerdote. Y pone el ejemplo del Ángelus: cada
día una persona diferente puede introducir la oración y luego
recitarla. Esto lo agradecen especialmente los feligreses más mayores.
7. WhatsApp sí, pero sin olvidar las llamadas
Aunque son muchos los que ya usan WhatsApp, no todos los feligreses
lo tienen instalado, por lo que otra forma de acompañar son las llamadas
telefónicas, sobre todo en este tiempo de pandemia. “Hay gente que
está muy sola, por qué no crear un equipo de llamadas de acompañamiento
telefónico, repartirse las personas mayores, especialmente que sean
jóvenes los que llamen, pues no es la llamada de un amigo a un amigo
sino de la comunidad que se preocupa por él o ella”, afirma este
sacerdote, que asegura que durante estas semanas de confinamiento ha
sido una experiencia sorprendente.
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