El arzobispo de Santiago, mons. Julián Barrio, acaba de publicar una
carta pastoral con motivo de celebrarse el domingo 25 de noviembre el
Día de las personas sin hogar. Se trata de una campaña de Cáritas que
este año lleva como lema: ¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie sin hogar”.
En su misiva el arzobispo compostelano recuerda que este es un problema
“preocupante y que afecta cada vez a más personas a las que tenemos que
hacer visibles”. De hecho, el objetivo de la campaña es concienciar a la
sociedad y a las administraciones públicas para que se impliquen en
acabar con una situación que afecta “a miles de personas y que supone
una grave vulneración de los derechos humanos”. En su carta el
arzobispo, recogiendo el mensaje de Cáritas, insiste en que “no se
pueden vulnerar los derechos humanos y que es necesaria otra respuesta
social a través del compromiso político”. En este sentido indica que “la
preocupación y el quehacer de la Iglesia es impedir el deterioro de la
humanidad y de la dignidad del hombre”.Blog de noticias de la Delegación para el Clero del Arzobispado de Santiago de Compostela, noticias y actualidad de la Iglesia.
Pastoral de Mons. Barrio por el Día de las Personas sin Hogar
El arzobispo de Santiago, mons. Julián Barrio, acaba de publicar una
carta pastoral con motivo de celebrarse el domingo 25 de noviembre el
Día de las personas sin hogar. Se trata de una campaña de Cáritas que
este año lleva como lema: ¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie sin hogar”.
En su misiva el arzobispo compostelano recuerda que este es un problema
“preocupante y que afecta cada vez a más personas a las que tenemos que
hacer visibles”. De hecho, el objetivo de la campaña es concienciar a la
sociedad y a las administraciones públicas para que se impliquen en
acabar con una situación que afecta “a miles de personas y que supone
una grave vulneración de los derechos humanos”. En su carta el
arzobispo, recogiendo el mensaje de Cáritas, insiste en que “no se
pueden vulnerar los derechos humanos y que es necesaria otra respuesta
social a través del compromiso político”. En este sentido indica que “la
preocupación y el quehacer de la Iglesia es impedir el deterioro de la
humanidad y de la dignidad del hombre”.