El Camino de Santiago y su importancia para la vertebración de
Europa en un momento en el que el proyecto europeo se tambalea estuvo
este martes muy presente en el Consejo de Europa de Estrasburgo.
El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, pronunció en el Departamento de Cultura de este organismo europeo una conferencia titulada Santiago de Compostela, una meta a alcanzar.
Monseñor Barrio insistió en Estrasburgo en la idea de que “el Camino de Santiago y el continente europeo forman un todo inseparable en el fondo de nuestra historia milenaria”.
De tal suerte que no es posible pensar en Europa sin tener en cuenta el
profundo intercambio generado por la peregrinación jacobea y su camino.
En coherencia, resulta “indudable que Europa nace y da sus primeros
pasos en un Camino que conducía a Compostela”.
Recordando las palabras del Papa Juan Pablo II
En su disertación, el arzobispo compostelano recordó en varias ocasiones la histórica visita a Compostela del Papa Juan Pablo II en 1982,
en especial su discurso del 9 de noviembre en el que exhortó a la vieja
Europa a ser ella misma, a redescubrir su verdadera identidad
cristiana.
Desde el punto de vista antropológico, el arzobispo definió el Camino como “una expresión temática del ser humano,
que es un ser peregrinante hacia Alguien, hacia Algo”. Una realidad que
se constata a diario, ya que “cuanto más rápido camina la humanidad,
mayor es la necesidad de sentir cimientos sólidos. Parece que los
lugares de peregrinación, y en particular el de Santiago de Compostela,
responden a esta profunda necesidad antropológica… el hombre no está
completo hasta que se encuentra a sí mismo”.

Monseñor Barrio durante la conferencia impartida en Estrasburgo
Monseñor Barrio se preguntó cuál es el papel del Camino en Europa.
Aquí hizo suyas las palabras de Juan Pablo II para afirmar que “Europa entera se ha encontrado a sí misma alrededor de la memoria de Santiago,
en los mismos siglos en los que ella se edificaba como continente
homogéneo y unido espiritualmente”. E insistió en que “el peregrino
jacobeo contribuye efectivamente a la construcción de la única Europa
posible: la que tiene una referencia espiritual con sus principios
morales y sociales, su cultura, su arte y su sensibilidad, es decir que
tiene sus raíces en la tradición cristiana”.
Un camino de fe y cultura
El arzobispo destacó que el Camino de Santiago ha sido siempre un camino de fe y de cultura. Un binomio inseparable porque “la vida humana es cultura”.
Una cultura “que no debe eliminar la apertura a la trascendencia”.
Abogó también por una “nueva Europa del espíritu” que recupere la
herencia de los pensadores cristianos. Recordó también una reflexión de
Thomas S. Eliot, para quien “un europeo puede no creer en la verdad de
la fe cristiana, pero todo lo que dice, cree y hace, surge de la
herencia cultural y cristiana y solo adquiere significado en relación
con este legado. Si el cristianismo desapareciera, toda nuestra cultura
desaparecería con él”.
Por último, el prelado concluyó que “la peregrinación jacobea descubre que el cristianismo ha configurado una Europa abierta
y, por lo tanto, puede integrar nuevos elementos”. Esto supone que
Europa debe ser un continente “abierto y acogedor, que continúe
realizando en la actual globalización, no sólo formas de cooperación
económica, sino también sociales y culturales”.
Puede leer aquí la conferencia íntegra de monseñor Julián Barrio en Estrasburgo.
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