San Conrado Confalonieri de PiacenzaLa santidad le vino... ¡de aceptar su responsabilidad en un incendio!
Nació en Piacenza (Italia) hacia el año 1290, de familia noble. Fue amante de la vida mundana y de la caza. En una cacería ordenó a sus criados que prendieran fuego al matorral donde se habían escondido unas piezas. El fuego se extendió y arrasó campos y casas. Conrado volvió a la ciudad sin que nadie lo viera.
Acusado del incendio un hombre pobre, fue condenado a muerte.
Esto hizo reflexionar a Conrado, que se declaró culpable y tuvo que
satisfacer con sus bienes los daños causados. Él y su mujer quedaron en
la miseria, pero vieron en ello la mano de Dios y decidieron consagrarse
al Señor.
Ella entró en las clarisas y él optó por la vida de ermitaño. Vistió
el hábito de la Tercera Orden de San Francisco. Peregrinó por Roma y
Malta, llegó a Sicilia y se estableció en Noto.
Atendió a los enfermos del Hospital hasta que, para huir de sus
devotos, se retiró en un eremitorio cercano. Allí murió el 19 de febrero
de 1351.
Suele considerarse a Conrado Confalonieri como «San Conrado
de Piacenza» -incluso en la liturgia de la Orden franciscana a la que
perteneció como terciario-, aunque no consta que fuera canonizado.
Hay constancia histórica de que el papa León X, el 12 de julio de
1515, mandó que se recogieran todos los testimonios de curaciones
atribuidas a la intercesión del siervo de Dios, especialmente curaciones
de hernia, y decidió confirmar el culto que desde 1425 se le tributaba
en Siracusa «como Beato no canonizado».
A mediados del siglo XVIII se erigió en su honor una iglesia
en Pizzoni, en el mismo lugar donde estaba el eremitorio donde vivió y
murió. Fue el punto culminante de una serie de reconocimientos pontificios de las cualidades sobrenaturales de san Conrado.
En 1485 ya se habían registrado cuarenta y dos milagros realizados
por su intercesión, más de la mitad curaciones de hernias. A raíz del
reconocimiento de esos milagros, León X lo declaró «Beato no canonizado»
en 1515 y aprobó el culto que se le daba en Sicilia, que Pablo III
amplió a Piacenza en 1600.
La Orden franciscana venera a este ilustre miembro seglar de
su familia y celebra su memoria el 19 de febrero, desde que Urbano VIII,
por decreto del 12 de septiembre de 1625, concedió a la Orden celebrar
misa y oficio del santo eremita.
La iconografía suele representar a Conrado vestido de ermitaño y
descalzo. Como atributos tiene un ciervo, un perro, los pajarillos que
lo rodeaban en su retiro y las llamas de un incendio. También con un
báculo y un rosario.
Oremos
Tú, Señor, que concediste a san Conrado Confalonieri de Piacenza el
don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también
a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo
fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos
propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.
Artículo publicado originalmente por evangeliodeldia.org
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